El Gato y La Caja
¿Hay que ser torero?

08/08/2016

¿Hay que ser torero?

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Manuel Borensztein

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Ivana Boullón

¿Por qué el toro se lo quiere comer crudo al torero?

¿Hay que ser torero?

Dime si hay que ser torero,
poner el alma en el ruedo.
No importa lo que se venga
pa’que sepas que te quiero

como un buen torero,
me juego la vida por ti.

Elmer Figueroa. Te llamás Elmer Figueroa, Chayanne.

 

Uno escucha la letra de una de las obras fundacionales del pop latino y se imagina al Michael Jackson puertorriqueño atrayendo sexualmente a una innumerable cantidad de personas que, muertas por él, buscan insaciablemente a ese torero que se banca todo y siempre va por más. Sí, súper seductor pero, ¿qué pasa con el toro? ¿Quién es el que se la juega en esa y siempre pierde?

Fue hace algunas semanas que un torero, lamentablemente, se jugó la vida y le salió mal. Su otrora inexorable víctima tomó un enfoque proactivo para cambiar la situación y le perforó el pulmón y la aorta. Una defensa por parte del animal que nadie podría haber previsto cuando al poco eficiente victimario se le ocurrió entrar a una arena cerrada con una criatura asustada y amenazada.


El toro de lidia (o bravo) es un tipo de toro especialmente seleccionado para la tauromaquia, que se caracteriza por tener instintivos ataques de defensa acompañados de un difícil temperamento y un potentísimo aparato locomotor. Digamos, no es joda. Pesan un promedio de 650 kg y pueden generar una fuerza de hasta 6500 kgf. Para darse una idea, un Mike Tyson entusiasmado, en el mejor de los casos, puede llegar a generar unos 700 kgf, o sea que es como que 9 Tysons con cuernos se te vengan encima. A pesar de esto, el toro fue la víctima. Lo es siempre. No importa cómo se porte, el bicho siempre la liga.

Pero más allá de esto, que poco le importa al que se copa viendo a un tipo alardeando y paseándose con una oreja serruchada en la mano, la situación despertó al ñoño que llevo adentro como para que se entretuviera investigando algunas cuestiones que, si uno quiere atraer como cantante latino, no da hablarlas en la cola de un boliche.

Resulta que los mamíferos tenemos en la retina de nuestros ojos dos tipos de células fotorreceptoras (o sea, que captan la luz): conos y bastones. Estos últimos son fundamentales para la visión nocturna ya que son muy sensibles a la luz a expensas de una baja resolución, mientras que los conos son el HD que nos permite diferenciar los distintos colores que después queremos andar retocando para Instagram.

Pero los anhelados filtros que trae la famosa app no son percibidos como tales por estas células. Lo que captan es la luz en forma de diferentes longitudes de onda y, mediante más células y señales, llega determinada información a la corteza occipital para que vos termines de decidir con qué atardecer vas a pegar más likes.

¿Y qué onda el color? Tanto los conos como los bastones poseen un segmento que contiene fotopigmento sensible a la luz. La diferencia está en que, mientras los bastones son todos iguales y tienen un único fotopigmento, los conos son de tres tipos ya que difieren en el fotopigmento que contiene cada uno. Cada fotopigmento es sensible específicamente a la luz de distintas longitudes de onda, por eso se los denomina conos azules, verdes y rojos, y por eso la visión humana es tricromática. Es decir, nuestros conos se hacen una paleta de colores con porciones adecuadas de luz roja, verde y azul. Ahora, ¿qué pasa con el resto de los animales? Para empezar, no, tu perro no ve en blanco y negro. La gran mayoría de los mamíferos son dicromáticos porque sólo tienen dos tipos de conos. Éstos suelen contener fotopigmentos sensibles a las longitudes de onda que se corresponden con la luz azul y verde. Por lo tanto, no perciben el rojo como nosotros y su paleta deambula entre azules y verdes. En esas condiciones está el toro, que hace lo que puede con un verde oscuro que otros disfrutan como rojo al grito de ‘ooolé’.

Hay otra cuestión: los toros, al igual que otros mamíferos, no tienen nuestro desarrollo de la corteza visual del cerebro, por lo que les cuesta identificar con precisión algunas cosas. La interpretación de lo que el toro ve está ligada a si efectivamente lo que ve es una amenaza o no, por lo que va a reaccionar en función del movimiento y la distancia de los objetos. Si algo se mueve pero está lo suficientemente lejos, no va a suponer una amenaza para el animal y no lo va a diferenciar del entorno. Lo mismo sucede si uno está cerca del toro pero se mantiene quieto. La gran Jurassic Park.

Por eso, en estas prácticas, lo que desvive al toro (y entretiene al público) no son tanto los llamativos y ridículos colores del capote y del torero, sino las variables de movimiento y distancia que juegan constantemente en la cabeza del pobre animal. En otras palabras, al toro no le cambia mucho el tema del color. La cuestión es que el bicho está re caliente, y a cualquier cosa que se mueva la va a ir a cornear (le pasó a un amigo).

Así funcionan también los famosos encierros de San Fermín, donde sueltan varios toros y la gente corre. Los toros reaccionan al movimiento ya que son animales muy territoriales que responden con bravura ante la presunta amenaza de su área, más aún cuando está adornado con las típicas banderillas (esos arpones que le van clavando). Esta agresividad es causada tanto por un componente genético como ambiental, y ambos son exacerbados en la tauromaquia. Para el momento en el que el toro se encuentra con el torero, ya está más embroncado que Higuaín con el arco.

Pero toda su furia no le alcanza para cambiar la historia, porque lo quieren para eso. Para llevarlo a la agresividad máxima, desquiciarlo y desangrarlo, justificando una tradición absurda y haciendo del animal un espectáculo que siempre termina con su vida, y los aplausos de una cultura ridícula.

El toro no entiende mucho de los irrisorios colores que usan los payasos, sino que ve en el movimiento la amenaza de un territorio que todos sabemos que perdió desde un principio.  

Si el torero es el que mata a traición y el animal es quien enfrenta con valor su destino, todo bien, Chayanne, pero en una de esas no habría que ser torero. Habría que ser toro.

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Manuel Borensztein

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Manuel Borensztein

Médico en la incubadora. Músico. En la difícil tarea de unir arte y ciencia. Nacido del otro lado del charco.

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Ivana Boullón

En esta nota se anda diciendo...

Pri

07/05/2018

Pri

Justificar como ‘tradición’ nos tiene hasta las manos a los humanos, por ‘tradición’ esclavizamos y hacemos sufrir animales, mutilamos mujeres y niños, excluimos, y cuántas cosas más no? Muy buena nota! Acertada cada palabra.

Gabriel

19/06/2017

Gabriel

El ser humano es especista hasta las manos.. Hay tanto por aprender aún…

windows98

27/08/2016

windows98

buenísima la nota, pero tiene un punto flojo: la banda de sonido.
la cambiaría por esta que viene de los mismísimos pagos taurinos:

https://www.youtube.com/watch?v=eY_neDakv0I

p/d: no me pone contento que el toro gane, pero porque matan a todo su linaje si eso pasa.
que un torero muera sí me pone contento, me chupa un hueso que sea de mi especie.

Rosy

14/08/2016

Rosy

MANUEL muy buena la nota, cuanto mas insistamos en abrir conciencias….la opinión pública irá inclinandose del lado de los animales….ESTO NO ES NI ARTE NI CULTURA….ES TORTURA!!….ELMER QUE? JAJAJAJA

Luis

09/08/2016

Luis

Muy bueno Manu!!!

Rosana

09/08/2016

Rosana

Felicitaciones por el artículo, y muchas gracias por seguir sumando a la Ciencia!!!!Lo utilizaré para mis clases de Biología!!!

Gisele

09/08/2016

Gisele

“no, el perro no te ve en blanco y negro” me hizo replantear cuánta idea pelotuda vengo arrastrando de la infancia. Gracias por desasnar, qué viva la ciencia ;)

Lau

08/08/2016

Lau

Soy profesora de arte, y este artículo me viene al dedo para explicar mañana colores luz y pigmentos. Gracias por la buen onda y por el aporte que siempre hacen a la educación!!!

edo

08/08/2016

edo

muy buen artículo, sólo hacer un apunte por lo de “a lo jurassic park”, es casi imposible que una persona se acercarse a un toro sin que se de cuenta por su agudeza auditiva y su campo visual es muy amplio, quizás sólo un gato o un ninja lo consigue. Tienen lo que se llama “punto de fuga”, que es cuando uno entra a su campo visual y huye o te ataca. Además de eso, excelente artículo

Lau Rial

08/08/2016

Lau Rial

Como veo que leíste a Grandin, agrego que el torero invade la zona de fuga (o zona de escape) del toro.
¡¡Muy buena nota!!

Natalia

08/08/2016

Natalia

Genial! dos mitos urbanos que caen: “el perro ve en blanco y negro” y “a los toros los atrae el rojo”. Genial nota y excelente final. Gracias!

Marina

08/08/2016

Marina

Te felicito Manucho!! Estoy orgullosa de vos, de tu inteligencia, de tu capacidad para escribir, para cantar, para tocar la guitarra, para interpretar la vida! Te amo! La tía Marilú.

Sole

08/08/2016

Sole

Y por casa cómo andamos? No hay que irse muy lejos para encontrar prácticas tan sangrientas como esta. En mi provincia, La Pampa, está permitida la caza de Chancho jabalí con jauría de perros…pueden imaginarse la carnicería que resulta? más allá de que uno esté o no de acuerdo con la caza, es increíble que este tipo de prácticas sean legales en estos tiempos…

matias

08/08/2016

matias

o sea que el perro de mi novia tiene un plato de comida rojo al pedo?

excelente nota!

Romi

08/08/2016

Romi

Hace un tiempo vi un video de unos españoles pro-tauromaquia. Los motivos a favor eran más o menos similares: su condición de “tradicional” y atractor del turismo, y el hecho de que de las ganancias sale plata para que el Estado arregle las calles, de subsidios, no tenga que cobrar tantos impuestos, etc.
O sea, garpa euros.
En cuanto a los animales, alegan que los crían para ese fin y los preparan para eso (haciendo un paralelismo con engordar una vaca para comerla). Aunque eso debe haber sido para que los ganaderos no teman que le secuestren al semental, porque para mi de donde venga el toro no lo hace más justificable.

Ana

08/08/2016

Ana

Excelente nota!! Interesante lo que explica, en cuanto al color que ve el pobre toro, yo me la creía lo del ROJO; pero mucho mejor la postura frente a las prácticas culturales aberrantes.
Felicitaciones!! Muy buena ilustración.

andrescass

08/08/2016

andrescass

Muy buena nota. Tanto en la parte científica como en la no-tan-científica pero igual de acertada.
La crueldad desplegada en esta práctica me lleva incluso a alegrarme a veces cuando el herido es el torero (no celebro la muerte de nadie, eso seguro) pero al menos una buena cornada.

Sigo sin entender como se sigue celebrando, como lo siguen aplaudiendo, y como lo siguen poniendo como “uno de los espectáculos que hay que ver”. Porque la evolución humana también es relativa, al menos en términos culturales

Hernán

08/08/2016

Hernán

Muy buena la nota, tiene precisión en lo técnico y en el análisis, el autor es muy claro al desarrollar el tema, pero ademas tiene un plus muy importante: la buena onda que le pone. No se como hacen pero, en general, todas la notas le ponen humor. Deben hacer un casting supongo, plomos abstenerse :) .
Saludos

Fede

08/08/2016

Fede

Es increible que todavía no se haya prohibido esta práctica…
Encima los medios lo mencionan como “brutal cornada”, brutal es lo que hacen estos imbéciles que se merecen todas y cada una de las bajas sufridas.

Muy interesante la nota, como siempre!

Joaquin Maria Tagle

08/08/2016

Joaquin Maria Tagle

Cuando la frase “me metieron los cuernos” toma un sentido literal lapidario.

Facu

08/08/2016

Facu

Me saco el sombrero y aplaudo de pie …

El Gato y La Caja