El Gato y La Caja
Mnoo le qeu ele

04/05/2016

Mnoo le qeu ele

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Bruno Bianchi

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Ciervo Blanco

¿Qué leés cuando leés? ¿Por qué tenemos la sensación de escuchar cuando leemos?

Mnoo le qeu ele

Si estás leyendo esto es porque sabés leer. Probablemente desde que tenés unos 2 años tus padres te leían cuentos mientras te iban mostrando lo que leían. Con el tiempo aprendiste (aprendimos) que esas cosas que estaban en los libros eran letras, que esas letras se juntan para formar palabras y que un conjunto de palabras forma una oración. Lo lindo es que ni tengo que profundizar en lo mega básico de la escritura porque ya estamos en la etapa felina donde hay una nota re piola sobre ese tema.

Al crecer, nuestros padres y maestrxs nos mostraron cómo suenan cada una de esas letras dependiendo del contexto en el que están (porque no es lo mismo la c de ‘casa’ que la de ‘círculo’),  y pudimos empezar a leer. Un pequeño gran momento para cada uno de nosotros, un gran, gran salto para la humanidad.

De esta forma, unos años después fuimos capaces de sentarnos con el libro de Caperucita y el Lobo y (con bastante esfuerzo al principio) de decodificar lo que estaba escrito. Este proceso de lectura es, en general, el primero que se enseña a lxs chicxs. En esta primera aproximación, aprendemos lo que se conoce como ‘vía fonológica‘, donde al enfrentarnos a una palabra tomamos cada una de las letras que la componen, buscamos cómo sonaría en ese contexto (armando los ‘fonemas’, que son la unidad mínima de sonido que usamos) y reconstruimos cómo suena esa palabra.

Esto parece obvio o menor, hasta que pensamos que puede tener una implicancia inmediata incómoda, porque acá es donde la voluntad de manifestarse sobre una actitud histórica se pone poco práctica y tenemos que buscar opciones mejores para trascender las formas masculinas y femeninas del lenguaje. Resulta que el uso de las ‘x’ por vocal, si bien como parte absolutamente válida de reclamar la forma en la que se manifiestan cuestiones de género en el lenguaje, puede hacer que algunas cosas no se comprendan correctamente debido a que la ‘x’ leída se estrella contra una fonología ausente. Esto significa que vamos a tener que buscar otra forma de dar esa misma pelea, pero sin meterle palos en la rueda al proceso natural de lectura.

Todo esto es muy lindo, y hasta podría resultar tierno pensar en una niña (o niño, pero no nxñx) leyendo un texto palabra por palabra, hasta que le toque leer otorrinolaringología, lo cual le llevará bastante tiempo ya que la pequeña lectora deberá recorrer cada una de las 20 letras en busca de su fonología. Sin embargo, es probable que esta palabra haya sido fácilmente leída por muchos de nosotros, lectores expertos, y que no hayamos tenido que ir letra por letra para comprenderla. Esto es así porque al crecer y mejorar nuestro léxico (o sea, la memoria de palabras que leímos o escuchamos alguna vez en nuestras vidas), cambiamos la forma en la que leemos, volviéndose ésta más rápida y menos dependiente de la longitud de las palabras. A esta vía se la denomina ‘vía léxica‘ y es la responsable de que podamos reconocer palabras rápidamente sin importar demasiado su longitud o de qeu lsa lerats stené o on étsen en el odren crortecto. 

Llegado este punto, parás y notás que ya clavaste varios párrafos de cientos de palabras en total y, sin darte cuenta (o tal vez sí), revoleaste los ojos unos cientos de veces, lo que te permitió fijar la vista sobre muchas palabras distintas. Cada una de estas fijaciones duró entre 100 y 300 milisegundos (o sea, entre un décimo y un tercio de un segundo, lo que definimos técnicamente como ‘re poco’). Aún más sorprendente es que entre fijación y fijación tus ojos saltaron de una palabra a la otra a una velocidad increíblemente rápida, y aún así, no viste todo borroso como en esos videos que filmás con el celular cuando estás pasado de birra y te creés el director de Rápido y Furioso o cuando estás sobrio y sos el director de la saga Bourne. Esto ocurre gracias a que nuestro cerebro se entera de que estamos moviendo los ojos y deja de adquirir información hasta que éstos se queden quietos de nuevo. Te amamos, bola gelatinosa ajustada por la evolución para hacer un montón de microcositas fantásticas.

Una de las preguntas a hacerse acá es ¿por qué necesitamos mover los ojos, si podemos ver todo lo que nos rodea a la vez? Primero, porque no podés mirar todo lo que te rodea a la vez, tu cerebro te está mintiendo. Qué loco, un cerebro mintiendo. Otra vez. De nuevo. Como cuando te querés convencer de que tu amiga te tiene ganas, pero igual.

Por más raro que suene, no podés ver todo de un vistazo. O al menos no podés extraer información de calidad sin mover los ojos un cacho. ¿Por qué? Básicamente porque tu ojo no es una cámara de fotos, y en vez de tener un sensor como el iPhone 25s, donde cada uno de los 50 mil millones de píxeles es igual al que tiene al lado (vengo del futuro, creeme que el iPhone 25s viene con esa cámara, es absurdamente caro y la gente sigue haciendo fila para pagarlo), tu ojo tiene una retina llena de células fotosensibles, pero distribuidas de forma heterogénea.

Esto se debe a que no hay un sólo tipo de estas células, sino tres (o cuatro) tipos de conos y un tipo de bastón. Algo así como un centro de jubilados dando un exámen de manejo.

Conos y bastones hacen cosas re distintas. Mientras que cada uno de los conos reacciona a un color de luz diferente, los bastones reaccionan todos a la misma luz, pero tienen la ventaja de ser más sensibles. Mal y pronto, unos nos dan re buena información sobre color, pero necesitan bocha de luz, y los otros nos dan info más pobre sobre luz, pero funcionan con menos, lo que explica por qué se dice que de noche todos los gatos son pardos; y por qué de día no tenés ningún tipo de justificación para ponerte una remera amarilla con un pantalón azul, medias violetas y crocs naranjas (aunque dudamos que exista una situación que justifique crocs naranjas).

Además de estas diferencias hay una cuestión de tamaños y de ubicación de estas células: los conos son más chiquitos y están todos ubicados más o menos en el centro de la retina; los bastones son más grandes y se ubican en lo que denominamos la periferia. De esta forma tenemos una gran cantidad de fotorreceptores en el centro que detectan colores y poca cantidad de fotorreceptores en la periferia que no lo hacen. Todo esto genera que lo único que veamos en colores y en HD sea lo que se encuentra justo en el centro de nuestra visión. El resto de lo que vemos, lo vemos como si fuera el Maracanazo del ‘50 donde ni siquiera se llegaba a distinguir la pelota.

Ahora, esto suena re extraño, porque la experiencia personal nos dice otra cosa. La experiencia dice que mientras leo esto en el celular viajando en bondi, con el rabillo del ojo veo a la perfección a la rubia que se acaba de subir y que, obviamente, me está mirando. Bueno, agarrá tu cerebro, besalo fuerte por lo que te da, putealo por cómo te miente, pero sabé que todo eso se lo debés a él, porque tus ojos ven otra cosa. Básicamente, lo que está pasando es que tu cerebro reconstruye, con la poca información (y de mala calidad) que le llega de tus ojos, lo que cree que está pasando. Lo bueno de todo esto es que esas inferencias, en general, son bastante buenas. Por ahí nos hacen creer que la rubia nos miraba a nosotros cuando en realidad miraba al flaco musculoso que está en la fila de adelante, pero si de repente se sube un león furioso al bondi (o sea que esta vez sí algo te quiere comer, posta), vamos a poder detectar eso y ponernos alerta para empezar a correr (o pelear, si sos el musculoso, cosa que nos viene bien porque seguro gana el león y la rubia necesita consuelo).

Volvamos ahora a la lectura y al temita de mover mucho los ojos. Ahora sabemos que para reconocer una palabra es necesario que la estemos viendo con el centro de la retina (lo que llamamos fóvea). También sabemos que cada vez que nos paramos sobre una palabra nos quedamos ahí unos 200 ms, pero lo interesante es que ese tiempo que estamos sobre cada palabra no es siempre el mismo. Ese tiempo varía de palabra a palabra. Incluso, si leés dos veces la misma palabra en un texto, también varía el tiempo que tardás en salir de ahí.

Ya hace varios años (en 1967) Yarbus sacó un libro donde propuso que durante el reconocimiento visual de una imagen, los movimientos que hacen los ojos cambian dependiendo de la instrucción que se le daba a la persona. Él pudo ver que si a una misma persona la ponía frente a un cuadro que retrataba una escena cotidiana y le preguntaba ‘¿Qué edad tienen las personas del cuadro?’, el sujeto experimental (así le llamamos nosotros a los amigos que colaboran con nuestros experimentos) movía los ojos recorriendo las caras de las personas. En cambio, si se le preguntaba ‘¿De qué clase social creés que son las personas del cuadro?’, el recorrido de la vista era otro, y se pasaba más tiempo viendo las ropas y los muebles. Ya en los ‘80 Just y Carpenter (probablemente con el pelo batido y un cassette de Poison) proponen que durante la lectura nuestros ojos van a recorrer las palabras, fijándose en ellas un determinado tiempo, y que ese tiempo depende del procesamiento que haga nuestro cerebro de la palabra que estamos leyendo. Algo así como que el cerebro le grita a los ojos ‘no te muevas que todavía no terminé’. A esto lo dividieron en dos teorías: la teoría ojo-mente (el ojo responde a lo que dice la mente) y la inmediatez del procesamiento (cada palabra se procesa mientras se lee). Se imaginarán que desde 1980 hasta el día de hoy muchas cosas cambiaron: los métodos que registran los movimientos de los ojos mejoraron un montón (antes te pegaban una sopapa con un palito al ojo y veían cómo se movía, ahora lo hacemos con eye tracker); las computadoras que analizan datos mejoraron infinitamente y nos permiten trabajar con miles de cosas a la vez; los métodos estadísticos son más confiables; etc. Sin embargo, aún hoy en día, las hipótesis de Just y Carpenter siguen siendo la base del estudio de lectura basado en movimientos oculares. De esta forma se propone que el tiempo que estamos con los ojos fijados sobre una palabra está relacionado al procesamiento de la misma.

Lo bueno es que hoy, para tratar de entender qué hacés cuando leés (o mejor dicho, qué hace tu cerebro) llevamos gente al laboratorio, la sentamos en una silla cómoda, y le hacemos apoyar la cabeza en una estructura fija (los amigos le decimos mentonera) frente a un monitor y una camarita especial: el famoso (?) eye-tracker. Esta camarita cuenta con el pequeño detalle de que en vez de ver luz como nosotros, ve luz que nosotros no vemos, en particular, luz infrarroja. Esto es importante porque para que el registro de los ojos sea bueno es necesario que haya mucha luz apuntándote a la cara, y no da tener a una persona una hora leyendo con un reflector de luz blanca encandilándolo como si un agente de la KGB te hiciera algunas preguntitas inocentes.  Y cuando ya está todo esto preparado empiezan a aparecer en la pantalla las cosas que queremos que el sujeto experimental lea. Así, una vez que tenemos los datos de muchas personas leyendo los mismos textos podemos analizar cuánto tiempo estuvo posado sobre cada una de las palabras y de qué variables (propiedades de la palabra) depende ese tiempo.

Los resultados más llamativos muestran que las palabras más largas generan fijaciones de mayor duración (este efecto disminuye a medida que nos hacemos lectores más expertos, pero siempre está presente). Esto puede deberse a que una palabra más larga tiene más información para ser extraída que una palabra corta. De forma inversa, aquellas palabras a las que estamos más acostumbrados (o sea, son más frecuentes) tienen duraciones más cortas. Esto se debe a que están más accesibles en el diccionario de palabras que tenemos en la cabeza. Algo así como si nuestro diccionario, en vez de estar ordenado alfabéticamente, estuviese ordenado por el uso que le damos a las palabras. También, si una palabra se repite varias veces en un texto, cada vez se lee más rápido. Y este efecto es más visible en palabras que usamos menos frecuentemente. Es como si esas frecuencias se fueran actualizando con lo que estamos leyendo. Pero hay una cosa más que es realmente loca,  y de la que no sabemos demasiado todavía: la predictibilidad, o sea, cuán probable es que sepas la palabra que va a venir sin haberla leído. Básicamente, eso que el teclado de tu celular hace horriblemente mal (por ahora).

Al analizar esta variable se puede observar que, si la palabra que estás leyendo era muy predecible basada en las anteriores, vas a estar muy poco tiempo sobre ella. En cambio, si esa palabra no te la esperabas ni a palos, te vas a quedar ahí un largo rato (aunque 400ms no parece tanto tiempo).

Todas estas cuestiones de la lectura son muy interesantes y nos dicen muchísimo sobre cómo funciona nuestro bocho, pero como dije, esto es sólo el comienzo de algo que todavía tiene un montón para dar. Imagínense lo verde que estamos en algunas de estas cosas que justo ahora estamos haciendo un experimento para seguir respondiéndonos preguntas sobre la predictibilidad. Y lo que es aún mejor es que vos, querido lector apasionado de la ciencia y el conocimiento, que seguro tenés unas ganas locas de ayudarnos (?), lo vas a poder hacer. ¿Cómo? Muy simple: entrando a ésta web y leyendo unos cuentos mientras predecís palabras ocultas. Mientras tanto, ahí estaremos nosotros, al pie del eye-tracker, aguantando los trapos, para tratar de entender qué leés cuando leés.

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Bruno Bianchi

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Bruno Bianchi

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Completar Bios no es lo mio. NeuroCompuBiólogo de día, intento de youtuber de noche.

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Ciervo Blanco

En esta nota se anda diciendo...

Julian

24/05/2017

Julian

Hola, te felicito por la nota, es excelente. Soy un asiduo lector, de los que llegan al punto que no le alcanza el sueldo para cubrir todo lo que quiere leer, y me llamo mucho la atención el tema de la lectura predictiva. Siempre he leído bajo ese método y es algo que me molesta un poco: no siempre es efectivo (te das cuenta apenas caes en el sentido de la oración). El tema es que me interesa saber más al respecto, ¿tendrás más información sobre el tema?, alguna referencia copada. Un amigo una vez me dijo que es el “método de la corte”, pero no más que eso. Gracias de antemano, la radio esta re buena etc etc

Marcelo

24/02/2017

Marcelo

¿Cuánto más predecible es la palabra entrante (N + 1) más se demora la fijación en la palabra actual (N)? ¿Esto tiene que ver con la búsqueda que se hace en la memoria sobre la asociación entre N y N + 1 que da lugar a esa predicción?

Saludos.

Nico

19/05/2016

Nico

Hola, Bruno. Hoy por uno de esos azares de la internet y el deporte olímpico de clickear en cualquier lado llegué a ésta página que tiene que ver con el tema, ¿la conocías?

http://spritzinc.com/
(hay una banderita Mexicana para hacer la prueba en español)

Dicen ellos mismos que su (¿invento?) ayuda a la comprensión, habrá que ver, lo que si me pasó es que pestañeas y si tardaste una milésima de más cuesta volver a enganchar.

Lucas

09/05/2016

Lucas

“También, si una palabra se repite varias veces en un texto, cada vez se lee más rápido. Y este efecto es más visible en palabras que usamos menos frecuentemente. Es como si esas frecuencias se fueran actualizando con lo que estamos leyendo.”

Como buen informático, en lo primero que pensé cuando leí esto es en nuestro querido Micro Procesador y sus niveles de memoria Cache.

Ana

08/05/2016

Ana

Genial, Bruno, me encantó la nota y me resultó muy interesante el tema. Como docente que soy, porque alguna vez tuve que ver con la enseñanza de la lectura y porque me preocupa la falta de aprendizaje que, hoy por hoy, existe en las escuelas.
Todo lo tratado va mucho más allá y es mucho más abarcativa, pero igualmente, siempre se encuentra una pequeña punta que ayuda y da ideas.
Entré en la página para hacer los experimentos y me encantaron (también frustraron), de modo que seguiré haciendo de a poco.
Me encantaría leer más notas sobre el tema. Felicitaciones!!

Fatima Rodriguez

05/05/2016

Fatima Rodriguez

Excelente! Gracias por aportarnos tanta ciencia a nosotros los ignorantes abogados.

romina novas

05/05/2016

romina novas

Como licenciada en fonoaudiologia y se me cae un lagrimon al ver una nota sobre una tematica con la que yo laburo dia a dia. Gracias Bruno por hacerme sentir parte de una comunidad copada!

andrescass

05/05/2016

andrescass

Muy buena nota y muy interesante.
El lenguaje, la forma en que el cerebro interpreta los signos y la forma en que procesa la lectura y el habla son de los temas que más me interesan, supongo que por venir de un palo completamente distinto (ingeniería).
Estoy haciendo el experimento, de a poco, de a un texto, que dicho sea de paso son muy interesantes.

Por mas notas de su autoría.

Mariana

05/05/2016

Mariana

1. Amé la nota.
2. Hice dos de los relatos del experimento.
3. Pifié prácticamente todas las palabras (mi cerebro predictivo anda como el de mi celular)
Mis respetos!

Angélica

05/05/2016

Angélica

“bola gelatinosa ajustada por la evolución para hacer un montón de microcositas fantásticas.” Lo amé. Genial la nota.

Pancho

04/05/2016

Pancho

Empecé con el experimento… creo que voy a esperar un poco antes de ponerme de adivino.

Saulo Cruz

04/05/2016

Saulo Cruz

LO DIBUJO DE CIERVO BLANCO ESTAY LINDO!!

RomaC

04/05/2016

RomaC

Bruno…
No pude pasar de los primero párrafos, que en seguida voy a retomar, pues creo que la nota debe ser interesante. Lo que me paralizó fue el uso reiterado de esa ‘x’ que se mal utiliza hoy en día para supuestamente no discriminar a las mujeres cuando se habla en plural. Mal uso que me pone los pelos de puta cada vez que me lo encuentro.
A mi, como mujer no me molesta que para el plural se utilice el “masculino” cuando es el uso correcto (según el contexto). Al contrario, me molesta esa ‘x’ o ‘@’ mal utilizada para quedar políticamente correcto.
Dejo link a la página de la RAE donde se explica el modo enq ue se deben usar los plurales. Una cosa más, cuando hablas y te refieres en plural a los grupos mixtos de gente, ¿cómo lo haces? ¿dices los/las maestros/maestras, o lxs maestrxs? (porque no nos olvidemos del artículo que se conjuga según el género del sutantivo en la lengua hispana, que no somos ingleses) porque si podés pronunciar la ‘x’ esa bendita y te entienden, me saco el sombrero que no tengo.

http://www.rae.es/consultas/los-ciudadanos-y-las-ciudadanas-los-ninos-y-las-ninas

Saludos y supongo que al retomar la lectura me encontraré una muy linda nota.

muy bueno bruno, encima el quilombo que arman entre el cerebro y el ojo para armar todo en la cabeza, hay cosas que todavía me las acuerdo de fisio del 97… de las vias, de las inhibiciones laterales, de porque vemos una estrella apenitas brillante de reojo, pero cuando la queres enfocar, nunca vas a poder o de las alteraciones, como la (insert name here) que te deja viendo todo como si anduvieras por la vida con una luz estroboscópica flasheandote todo… hay algun estudio sobre los metodos de lectura rápida esos como que lees por bloques? se puede vencer el hecho de leer palabra por palabra? en fin, me voy a nevegar por las notas anexas. abrazo

Ana

04/05/2016

Ana

Excelente nota!!!!

natalia

04/05/2016

natalia

Hola! ya se sabe porque a veces leemos sin “leer”. Me refiero a cuando leemos algo 4 veces hasta que de verdad lo entendemos, pero antes posabamos los ojos sobre las palabras pero aun viendo no llegaban a ser leidas…? No me refiero a no comprender lo que leemos. Buenos todo eso. Espero se entienda.

Vale

04/05/2016

Vale

Nombraste el Maracanazo. ¿Campaña de fidelización del público urugato? (190 millones de enemigos se acaban de hacer)
Muy bueno el artículo, me voy a la web del experimento a procrastinar en nombre de la ciencia.
Pido para más adelante algo sobre qué pasa con las imágenes, y diferentes tipos de imágenes. ¿Habrá estudios sobre eso, más allá de lo que mencionabas?

Juan Cruz Balian

04/05/2016

Juan Cruz Balian

Em rie mcuho cno le tiltuo =)
Ecxleetne ntoa!

Gacrais!

Francisco Laferrière

04/05/2016

Francisco Laferrière

El gato se está volviendo lentamente como entrar a Wikipedia, empiezas a leer un artículo con letras desordenadas y terminas leyendo otro sobre cómo las drogas afectan a la cabeza por hacer clic en los enlaces.

Lau

04/05/2016

Lau

Lo lei rapidisimo. Que significa? Que escribiste una nota re copada. Y que mi Diccionario de Palabras mas Usadas esta al mango porque en Fisio tuve clase de Vision la semana pasada (Vision de “ver”, no de Avengers)

Elvio

04/05/2016

Elvio

Brillante e interesantísimo, no paro de felicitarlos en cada nota. Ahora: ¿Cómo se analiza la lectura de ideogramas, como los textos chinos o japoneses? La nota se refiere a la lectura de textos en caracteres alfabéticos “occidentales” (supongo que con los cirílicos es parecido). ¿Tienen los mismos mecanismos?

Lu colo

04/05/2016

Lu colo

Genio Bruno, lo leía y pensaba en vos, hasta que vi que lo escribiste vos!!!!

Marta Roganti

04/05/2016

Marta Roganti

Bruno soy profe de ingles y enseño lecto comprension. Me gusto mucho tu articulo, muy interesante, ademas, divertido! Gracias x tu contribucion!MR

Esteban

04/05/2016

Esteban

Hermoso :)
Aguante Shannon-Hartley!

¡No cualquiera llega hasta acá!

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