El Gato y La Caja
La lengua degenerada

04/06/2018

La lengua degenerada

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Sol Minoldo,

Juan Cruz Balián

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Mariana Ruiz Johnson

¿Tiene sentido hablar con lenguaje inclusivo? ¿Afecta nuestra percepción de la realidad?

La lengua degenerada

Van dos peces jóvenes nadando juntos y sucede que se encuentran con un pez más viejo que viene en sentido contrario. El pez viejo los saluda con la cabeza y dice: “Buenos días, chicos, ¿cómo está el agua?”. Los dos peces jóvenes nadan un poco más y entonces uno mira al otro y dice: “¿Qué demonios es el agua?”

David Foster Wallace – This is Water

 

Cuando el escritor David Foster Wallace dio un discurso frente a los egresados de la Kenyon College comenzó contando esta historia de los peces. Su intención era simplemente recordarle al auditorio que todos vivimos en una realidad que, a fuerza de rodearnos, a la larga termina volviéndose invisible. Y que sólo la percibimos cuando se convierte en algo disruptivo, en un estorbo en nuestro camino: el conductor que nos cruza el auto en la esquina, el empleado que exige otro trámite para completar una solicitud, la palabra mal escrita: sapatilla, uevo, todxs. Mientras tanto, las cosas de las que más seguros solemos estar terminan demostrando ser aquellas sobre las que más nos equivocamos. Por ejemplo, el castellano:

Todos los que nacimos y fuimos criados en el mundo hispanohablante tenemos, rápido y pronto, certezas sobre cómo funciona el castellano porque es la lengua que aprendimos intensamente durante nuestros primeros años de vida. Y en algún punto no nos equivocamos. Incluso si nos preguntasen qué es el castellano podríamos responder en un parpadeo: “es nuestra lengua materna”. Pero esa respuesta no estaría dando cuenta de la verdadera naturaleza del asunto, porque en definitiva: ¿Qué demonios es la lengua?

Eso, ¿qué demonios es la lengua?

Tal como el agua de los peces, la lengua es un poco todo. Mejor dicho, en todo está la lengua, dado que, una vez que la adquirimos, nunca más dejamos de usarla para pensar el mundo que nos rodea. Sin embargo, si tenemos que elegir una entre muchas definiciones, diremos que la lengua es un fenómeno social. Ocurre siempre con relación a un ‘otro’, a una comunidad con la que establecemos convenciones respecto a qué significan las palabras y cómo significan esas palabras. En este sentido, vale decir que nos pertenece a todos los que la hablamos. Y, en el caso de la lengua castellana, a la Real Academia Española (RAE).

¡Momento! ¿Por qué a la Real Academia Española? No parece muy lógico que la segunda lengua más hablada del globo (después del chino y antes del inglés) sea tan celosamente protegida por unos pocos señores enfurruñados. Pero menos sentido tiene cuando uno piensa que estos señores a veces se paran como caballeros templarios protegiendo algo que nadie, absolutamente nadie, está atacando.

Ah, ¿cómo? ¿Nuestros jóvenes no son como los peces descuidados y rebeldes? ¿No van por la vida con una promiscuidad lingüística escandalosa, escribiendo ke, komo, xq o todes? Sí, muchos sí. Los lectores se preguntarán cómo puede ser que permitamos semejante atropello.

Resulta que la lengua no es una foto, es una película en movimiento. Y la Real Academia Española no dirige la película, sólo la filma. A eso llamamos ‘gramática descriptiva’, que es el trabajo de delimitar un objeto de estudio (en este caso lingüístico) y dar cuenta de cómo ocurre más allá de las normas. Por eso, cuando un uso se aleja de lo que indican los manuales de la escuela, si es llevado a cabo por suficiente cantidad de personas y se hace lugar en determinados espacios, la RAE acaba incorporándolo al diccionario. Ese es su trabajo descriptivo. Luego informa al público y ahí todos horrorizados ponemos el grito en el cielo porque cómo van a admitir ‘la calor’ si es obvio, requete obvio, que el calor es masculino. Es EL calor.

¿Esto significa que podamos hacer lo que se nos antoja con la lengua? No. Hay cambios que el sistema simplemente no tolera. Uno puede comprarse todas las témperas del mundo y mezclarlas a su placer, pero no puede imaginar un nuevo color. Algunas partes de la lengua funcionan de la misma manera: por ejemplo, no es posible pensar el castellano sin categoría de sujeto (ese que en la escuela había que marcar separado del predicado y cuando no estaba se le ponía ‘tácito’ al costado de la oración). ¿Es culpa de la Real Academia que no nos deja? No, esta vez la pobre no hizo nada, es el sistema mismo del castellano el que no nos deja. Es simplemente imposible.

Pero entonces, si podemos usar la lengua como queramos e igual no se va a romper, ¿por qué hace falta tomarse el trabajo de formular normas y leyes? La gramática que no es descriptiva, la que se encarga de definir qué está bien y qué está mal, se llama gramática normativa y existe por una razón: las normas son necesarias para poder analizar una lengua, sistematizarla y enseñarla mejor a las siguientes generaciones.

Lo importante en este punto es comprender que el castellano no puede ser atacado, o que en todo caso sabe defenderse solo (se dobla y se adapta como el junco, pequeño saltamontes) porque está en permanente movimiento. Cada generación cree que la lengua de sus padres es pura y prístina mientras que la de sus hijos es una versión degenerada de aquella. Pero antes de hablar castellano rioplatense hablábamos otra variante del castellano moderno. Y antes de eso, hablábamos el castellano de Cervantes, y antes de eso las lenguas romances que fermentaron con la disolución del Imperio Romano, y antes de eso latín vulgar y antes del latín vulgar pululaban las lenguas indoeuropeas y antes de eso vaya uno a saber qué. Lo único que podemos saber a ciencia cierta es que la versión más pura, prístina y primigenia de cualquier lengua son unos gruñidos apenas articulados en el fondo de una caverna.

Las Glosas Emilianenses son uno de los registros más antiguos que tenemos del castellano. Se trata de anotaciones al margen en un códice escrito en latín, hechas por monjes del Siglo X u XI, para clarificar algún pasaje. Como se ve al costado, gracias a la glosa ahora el pasaje quedó clarito clarito.

Sirva como ejemplo la siguiente curiosidad: los españoles que llegaron a América durante la Conquista todavía utilizaban el voseo en sus dos vertientes: como forma reverencial y de confianza. Decían “Vuestra Majestad” o decían, por ejemplo, “¿Desto vos mesmo quiero que seáis el testigo, pues mi pura verdad os hace a vos ser falso y mentiroso?” (porque aguante citar el Quijote). Ese ‘vos’ arraigó en América, en parte a través de la literatura y en parte porque los españoles lo usaban reverencialmente entre ellos como modo de diferenciarse de los nativos. El tiempo pasó y hoy millones de personas lo usamos sin ningún tipo de reverencia ni distinción de clase, sin embargo, el voseo comenzó a desprestigiarse en el siglo XVI en la mismísma España, donde el castellano se decantó por el ‘tú’ sin que a nadie se espantara por eso. Lo cual demuestra que la lengua está en permanente cambio, pero ocurre tan lentamente que nos genera la sensación de permanecer detenida. Indignarse por ello sería como si los pececitos de la historia de Foster Wallace se indignasen porque el agua, que hasta recién ni sabían que existía, los está mojando.

Ahora bien, si llegado este punto los lectores de esta nota han aceptado las nociones básicas sobre el funcionamiento de la mismísima lengua que están leyendo, es momento de confesar que ha sido todo parte de una estratagema introductoria. Es hora de cruzar al otro lado del espejo y hablar de un tema un poco más controversial: el lenguaje inclusivo.

Bienvenides a la verdadera nota, estimades lecteres.

Las formas del agua

Una de las capacidades más poderosas de cualquier lengua es la capacidad de nombrar. Poner nombres, categorizar, implica ordenar y dividir. Y desde que nacemos (incluso antes), las personas somos divididas en varones y mujeres. Nos nombran en femenino o masculino, se refieren a nosotres utilizando todos los adjetivos en un determinado género. Muchísimo antes de que nuestro cuerpo tenga cualquier tipo de posibilidad de asumir un rol reproductivo, aprendemos que es diferente ser varón o mujer, y nos identificamos con los unos o las otras. Los nenes no lloran, las nenas no juegan a lo bestia ensuciándose todas. Para cuando podemos responder ‘qué queremos ser cuando seamos grandes’, nuestras preferencias, auto proyecciones y deseos ya tienen una enorme carga de los esquemas simbólicos que nos rodean.

A esa inmensa construcción social, que se erige sobre la manera en que la sociedad da importancia a ciertos rasgos biológicos (en este caso relacionados con los órganos sexuales y reproductivos), es a lo que refiere el concepto de ‘género’. Lo que los estudios sobre el tema han teorizado y documentado es que la división de géneros no es una división neutral, sin jerarquías: por el contrario, las diferentes características y los diferentes mandatos que se atribuyen a una persona según su género devienen, a su vez, en desigualdades que giran, spoiler alert, en torno a una predominancia de los individuos masculinos.

Haber identificado que esas desigualdades tienen su correlato en el modo en el que hablamos es lo que motivó, unas cuantas décadas atrás, que se plantee desde el feminismo y desde algunos ámbitos académicos y oficiales la importancia de revisar el uso del lenguaje sexista. ¿Qué es el lenguaje sexista? Es nombrar ciertos roles y trabajos sólo en masculino; referirse a la persona genérica como ‘el hombre’ o identificar lo ‘masculino’ con la humanidad; usar las formas masculinas para referirse a ellos pero también para referirse a todes, dejando las formas femeninas sólo para ellas; nombrar a las mujeres (cuando se las nombra) siempre en segundo lugar.

Las indeseables consecuencias de esta desigualdad lingüística se traducen en lo que el sociólogo Pierre Bourdieu define como ‘violencia simbólica’, y esto nos sirve para comprender uno de los mecanismos que perpetúan la relación de dominación masculina.

La violencia simbólica tiene que ver con que nos pensemos a nosotres mismes, al mundo y nuestra relación con él, con categorías de pensamiento que, de algún modo, nos son impuestas, y que coinciden con las categorías desde las que le dominader define y enuncia la realidad. Se produce a través de los caminos simbólicos de la comunicación y del conocimiento, y consigue que la dominación sea naturalizada. Su poder reside precisamente en que es ‘invisible’. De nuevo, como el agua, se vuelve parte de la realidad y ni nos damos cuenta que está ahí.

Pero la violencia simbólica de la que habla Bourdieu no constituye, como a veces se malinterpreta, una dimensión opuesta a la violencia física, ‘real’ y efectiva. Es, en realidad, un componente fundamental para la reproducción de un sistema de dominio donde les dominades no disponen de otro instrumento de conocimiento que aquel que comparten con les dominaderes, tanto para percibir la dominación como para imaginarse a sí mismes. O, mejor dicho, para imaginar la relación que tienen con les dominaderes.

Revertir esto requiere algo así como una ‘subversión simbólica’, que invierta las categorías de percepción y de apreciación de modo tal que les dominades, en lugar de seguir empleando las categorías de les dominaderes, propongan nuevas categorías de percepción y de apreciación para nombrar y clasificar la realidad. Es decir, proponer una nueva representación de la realidad en la cual existir.

Existir a través del lenguaje

Pero la sociología no está sola en esto: desde el palo de la lingüística, en los años ‘50 vio la luz una teoría que proponía que la lengua ‘determinaba’ nuestra manera de entender y construir el mundo o, por lo menor, modelaba nuestros pensamientos y acciones. Era la famosa teoría Sapir-Whorf.

Durante mucho tiempo, la idea de que la lengua que hablamos podía moldear el pensamiento fue considerada en el mejor de los casos incomprobable y, con más frecuencia, sencillamente incorrecta. Pero lo cierto es que la discusión se mantenía principalmente en el plano de la reflexión abstracta y teórica. Con la llegada de nuestro siglo resurgieron las investigaciones acerca de la relatividad lingüística y, de la mano, comenzamos a disponer de evidencias acerca de los efectos de la lengua en el pensamiento. Diferentes investigaciones recolectaron datos alrededor del mundo y encontraron que las personas que hablan diferentes lenguas también piensan de diferente manera, y que incluso las cuestiones gramaticales pueden afectar profundamente cómo vemos el mundo.

Todo muy lindo ¿Y la evidencia?

Para empezar, Daniel Cassasanto y su equipo encontraron evidencia, como resultado de 3 experimentos, de que las metáforas espaciales (las del tipo ‘la espera se hizo muy larga’) en nuestra lengua nativa pueden influenciar profundamente el modo en que representamos mentalmente el tiempo. Y que la lengua puede moldear incluso procesos mentales ‘primitivos’ como la estimación de duraciones breves.

Y no fueron les úniques, otros equipos, como este, este, este, este y este, encontraron que la lengua con la que hablamos tiene mucho que ver con la forma en que pensamos en el espacio, el tiempo y el movimiento. Por otro lado, un estudio de Jonathan Winawer y su equipo aporta que las diferencias lingüísticas también provocan diferencias al momento de distinguir colores: es más fácil para une hablante distinguir un color (de otro) cuando existe una palabra en su idioma para nombrar ese color que cuando no existe esa palabra. Quien quiera celeste, que lo pronuncie.

Arriba se ven los 20 tonos de azul utilizados en el estudio sobre la capacidad de distinguir colores según la lengua hablada por los participantes. Abajo de la paleta completa vemos un ejemplo de la imagen del ejercicio: los sujetos debían distinguir cuál de los dos cuadrados de abajo era idéntico al de arriba. A partir de Winawer.

Pero ¿no estábamos hablando de género? Sí, sí, a eso vamos:

Se supone que el género de una palabra (masculino/femenino) no siempre diferencia sexo. Lo hace en algunos sustantivos como señor y señora, perro y perra, carpintero y carpintera, que remiten siempre a seres animados y sexuados. Pero, en general, el género en la mayoría de las palabras no es algo que se agrega al significado, es inherente a la palabra misma y sirve para diferenciar otras cosas: diferencia tamaño en cuchillo y cuchilla, diferencia la planta del fruto en manzano y manzana, diferencia al individual del plural en leño y leña. En ese caso, se las considera palabras diferentes y no variaciones de una misma palabra. Otras veces, ni siquiera sirve para diferenciar nada porque muchas palabras tienen su forma en femenino y no existen en masculino, y viceversa. En esos casos, el género sólo sirve para saber cómo usar las otras palabras que rodean y complementan a esa palabra. Por ejemplo ‘teléfono’ existe sólo en masculino. No es posible decir ‘teléfona’, y sin embargo necesitamos ese masculino para saber decir que el teléfono es ‘rojo’ y no ‘roja’.

O sea que el género funciona de muchas formas en castellano y no solamente como un binomio para decidir si las cosas son de nene o de nena. Pero lo que vuelve verdaderamente interesante el asunto, por muy gramátiques que queramos ponernos en el análisis, es que el género del castellano tiene siempre una carga sexuada, aunque remita a simples objetos. ¡No puede ser! ¿Puede ser?

Sí, puede ser

Webb Phillips y Lera Boroditsky se preguntaban si la existencia de género gramatical para los objetos, presente en idiomas como el nuestro pero no en el inglés, tenía algún efecto en la percepción de esos objetos, como si realmente tuviesen un género sexuado. Para resolverlo, diseñaron algunos experimentos con hablantes de castellano y alemán, dos lenguas que atribuyen género gramatical a los objetos, pero no siempre el mismo (o sea que el nombre de algunos objetos que son femeninos en un idioma, son masculinos en el otro). Los resultados de 5 experimentos distintos mostraron que las diferencias gramaticales pueden producir diferencias en el pensamiento.

En uno de esos experimentos buscaron poner a prueba en qué medida el hecho de que el nombre de un objeto tuviese género femenino o masculino llevaba a les hablantes a pensar en el objeto mismo como más ‘femenino’ o ‘masculino’. Para ello les pidieron a les participantes que calificaran la similitud de ciertos objetos y animales con humanes varones y mujeres. Se eligieron siempre objetos y animales que tuvieran géneros opuestos en ambos idiomas y las pruebas fueron realizadas en inglés (un idioma con género neutro para designar objetos y animales) a fin de no sesgar el resultado. Les participantes encontraron más similitudes entre personas y objetos/animales del mismo género que entre personas y objetos/animales de género distinto en su idioma nativo.

En otro estudio de Lera Boroditsky se hizo una lista de 24 sustantivos con género inverso en castellano y alemán, que en cada idioma eran la mitad femeninos y la mitad masculinos. Se les mostraron los sustantivos, escritos en inglés, a hablantes natives de castellano y alemán, y se les preguntó sobre los primeros tres adjetivos que se les venían a la mente. Las descripciones resultaron estar bastante vinculadas con ideas asociadas al género. Por ejemplo, la palabra llave es masculina en alemán. Les hablantes de ese idioma describieron en promedio las llaves como duras, pesadas, metalizadas, útiles. En cambio, les hablantes de castellano las describieron como doradas, pequeñas, adorables, brillantes y diminutas. A la inversa, la palabra puente es femenina en alemán y les hablantes de ese idioma describieron los puentes como hermosos, elegantes, frágiles, bonitos, tranquilos, esbeltos. Les hablantes de castellano dijeron que eran grandes, peligrosos, fuertes, resistentes, imponentes y largos.

También los resultados de María Sera y su equipo encontraron que el género gramatical de los objetos inanimados afecta las propiedades que les hablantes asocian con esos objetos. Experimentaron con hablantes de castellano y francés, dos lenguas que, aunque usualmente coinciden en el género asignado a los sustantivos, en algunos casos no lo hacen. Por ejemplo, en las palabras tenedor, auto, cama, nube o mariposa. Se les mostró a les participantes imágenes de estos objetos y se les pidió que escogieran la voz apropiada para que cobrara vida en una película, dándoles a elegir voces masculinas y femeninas para cada uno. Los experimentos mostraban que la voz elegida coincidía con el género gramatical de la palabra con la que se designa a ese objeto en el idioma hablado por le participante.

Como si todo esto fuera poco, Edward Segel y Lera Boroditsky también señalan que puede verificarse la influencia del género gramatical en la representación de ideas abstractas analizando ejemplos de personificación en el arte, en la que se da forma humana a entidades abstractas como la Muerte, la Victoria, el Pecado o el Tiempo. Analizando cientos de obras de arte de Italia, Francia, Alemania y España, encontraron que en casi el 80% de esas personificaciones, la elección de una figura masculina o femenina puede predecirse por el género gramatical de la palabra en la lengua nativa de le artista.

Cuando la idea abstracta personificada tenía género gramatical femenino en la lengua de le artista, fue personificado como mujer en 454 casos de un total de 528. Es decir, se produjo congruencia del género gramatical con el de la personificación en el 85% de las obras. Cuando tenía género gramatical masculino, fue personificado como varón en 143 casos de 237 (60%).

Blancanieves y los siete mineros estereotípicamente masculinos

Hasta acá todo bien: hay una relación entre pensamiento y lengua, hay una vinculación entre género y sexo en la mente de les hablantes y hay evidencia al respecto. Pero puntualmente, ¿puede la lengua tener un efecto sobre la reproducción de estereotipos sexistas y relaciones de género androcéntricas (es decir, centradas en lo masculino)?

Bueno, sí. Por ejemplo, Danielle Gaucher y Justin Friesen se preguntaron si la lengua cumple algún rol en la perpetuación de estereotipos que reproducen la división sexual del trabajo. Para responderse, analizaron el efecto del vocabulario ‘generizado’ empleado en materiales de reclutamiento laboral. Encontraron que los avisos utilizaban una fraseología masculina (incluyendo palabras asociadas con estereotipos masculinos, tales como líder, competitivo y dominante) en mayor medida cuando referían a ocupaciones tradicionalmente dominadas por hombres antes que en áreas dominadas por mujeres. A la vez, el vocabulario asociado al estereotipo de lo ‘femenino’ (como apoyo y comprensión) surgía en medidas similares de la redacción tanto de anuncios para ocupaciones dominadas por mujeres como para las dominadas por varones.

Los anuncios laborales para ocupaciones dominadas por varones contenían más palabras estereotipadamente masculinas que los anuncios para ocupaciones dominadas por mujeres. En cambio, no había diferencia en la presencia de palabras estereotipadamente femeninas en ambos tipos de ocupaciones.

Por otro lado encontraron que, cuando los anuncios incluían más términos masculinos que femeninos, les participantes tendían a percibir más hombres dentro de esas ocupaciones que si se usaba un vocabulario menos sesgado, independientemente del género de le participante o de si esa ocupación era tradicionalmente dominada por varones o por mujeres. Además, cuando esto ocurría, las mujeres encontraban esos trabajos menos atractivos y se interesaban menos en postularse para ellos.

El equipo de Dies Verveken realizó tres experimentos con 809 estudiantes de escuela primaria (de entre 6 y 12 años) en entornos de habla de alemán y holandés. Indagaban si las percepciones de les niñes, sobre trabajos estereotípicamente masculinos, pueden verse influidas por la forma lingüística utilizada para nombrar la ocupación. En algunas aulas presentaban las profesiones en forma de pareja (es decir, con nombre femenino y masculino: ingenieros/ingenieras, biólogos/biólogas, abogados/abogadas, etc.), en otras en forma genérica masculina (ingenieros, biólogos, abogados, etc.). Las ocupaciones presentadas eran en algunos casos estereotipadamente ‘masculinas’ o ‘femeninas’ y en otros casos neutrales. Los resultados sugirieron que las ocupaciones presentadas en forma de pareja (es decir, con título femenino y masculino) incrementaban el acceso mental a la imagen de mujeres trabajadoras en esas profesiones y fortalecían el interés de las niñas en ocupaciones estereotipadamente masculinas.

Estos son sólo algunos de los muchos estudios realizados. Si algune se quedara con ganas de más, otros estudios (como este, este, este o este) añaden evidencia sobre cómo les niñes interpretan como excluyentes los títulos de oficios o profesiones marcados por género y cómo, en general, el uso de un pronombre masculino para referirse a todes favorece la evocación de imágenes mentales desproporcionadamente masculinas. O incluso, cómo esos genéricos no tan genéricos pueden tener efectos sobre el interés y las preferencias por ciertas profesiones y puestos de trabajo entre las personas del grupo que ‘no es nombrado’, llevando a que puedan autoexcluirse de entornos profesionales importantes.

¿Y entonces qué hacemos?

Es en esta línea que puede comprenderse mejor la relevancia de los esfuerzos del feminismo por introducir usos más inclusivos de la lengua. Muchos se han ensayado, empezando por la barrita para hablar de los/as afectados/as, los/as profesores/as, los/as lectores/as. Pero esta solución tiene algunos problemas. Primero, la lectura se tropieza con esas barritas que saltan a los ojos como alfileres. Por otro lado, supone que la multiplicidad de géneros del ser humano puede reducirse a un sistema binario: o sos varón, o sos mujer.

Otras soluciones fueron incluir la x (todxs) o la arroba ([email protected]) en lugar de la vocal que demarca género, pero la arroba era demasiado disruptiva ya que no pertenece al abecedario y además rompe el renglón de una manera distinta al resto de los signos. La x, por otro lado, sigue utilizándose, pero al igual que la arroba, plantea un problema fonético importante ya que nadie sabe muy bien cómo debe pronunciarla. Hay quienes (por ejemplo, la escritora Gabriela Cabezón Cámara) ven en ello una ventaja: lo disruptivo, lo que incomoda, es justamente lo que atrae las miradas sobre el problema de género que ese uso de la lengua busca denunciar, es la huella de una pelea, la marca de una puesta en cuestión.

Hasta ahora, la propuesta que parece tener mejor proyección a futuro para ser incorporada sin pelearse demasiado con el sistema lingüístico es el uso de la e como vocal para señalar género neutro. Como el objetivo es dejar de referirnos a todes con palabras que sólo nombran a algunes, no necesitamos usarla para referirnos a absolutamente todo, es decir: no vamos a empezar a sentarnos en silles ni a tomarnos le colective cada mañane. Pero si estamos hablando de personas (u otres seres animades a les que les percibimos una identidad de género), nos habilita una posibilidad para hablar de manera verdaderamente inclusiva. De todos modos, esta tampoco es una solución libre de problemas: implica entre otras cosas la creación de un pronombre neutro (‘elle’) y de un determinante (‘une’). Pero excepciones más raras se han hecho y aquí estamos todavía, comiendo almóndigas entre los murciégalos.

Algunas voces que patalean indignadas contra estas iniciativas señalan que esas propuestas ‘destruyen el lenguaje’. Y no falta la apelación a la autoridad: es incorrecto porque lo dice la Real Academia Española. Pero, como le lecter ya sabe, lo que diga la Real Academia Española sobre este tema nos tiene sin cuidado. Con todo respeto. Muy lindo el diccionario.

Otra de las fuertísimas resistencias a este tipo de propuestas es la de quienes sencillamente niegan que exista algún tipo de relación entre la lengua y los mayores o menores niveles de equidad de género. Aunque recién comentamos evidencias empíricas que sugieren que esa relación sí existe, se suele hacer referencia a la cuestión, también empírica, de que en aquellas regiones en las que se hablan lenguas menos sexuadas, por ejemplo con un genérico verdaderamente neutral, a menudo se verifica mayor inequidad de género que en otros países.

Un aporte interesante en esa línea es el trabajo de Mo’ámmer Al-Muhayir, que compara el árabe clásico, islandés y japonés, y muestra que el sexismo de la lengua no parece correlacionar con la inequidad de género. El árabe clásico utiliza el género femenino para los sustantivos en plural, sin importar el género de ese mismo sustantivo en singular. Y sin embargo, se trata de una de las lenguas más conservadoras del planeta, y en más de una de las sociedades en las que se habla (como Arabia Saudí o Marruecos), difícilmente podamos decir que hay igualdad de derechos entre hombres y mujeres. El islandés, por otra parte, es uno de los idiomas que menos cambios han sufrido a lo largo de los siglos, manteniéndose casi intacto debido a políticas de lenguaje sumamente conservadoras (no adquieren términos extranjeros sin antes traducirlos de alguna manera con raíces de palabras islandesas), y corresponde a una de las sociedades más avanzadas en cuanto al lugar que ocupa la mujer. Y el japonés directamente no tiene género gramatical, pero esta maravilla de la gramática inclusiva tiene lugar en el seno de una de las sociedades más estereotípicamente machistas que conocemos.

A partir de imagen de The economist, the glass ceiling index (o sea, el índice de techo de cristal, que mide equidad de género en el mercado de trabajo).

Sin embargo, la investigación empírica aporta indicios de que los sustantivos ‘neutrales’ y los pronombres de lenguas sin división gramatical genérica pueden tener de todas formas un sesgo masculino encubierto. Así, aunque eviten el problema de una terminología masculina genérica, incluso los términos neutrales pueden transmitir un sesgo masculino. Esto supone, además, la desventaja de que ese sesgo no podría ser contrarrestado añadiendo deliberadamente pronombres femeninos o terminaciones femeninas, porque en esas lenguas esa forma simplemente no existe. Se dificultan entonces las iniciativas de ‘subversión simbólica’ de las que habla Bourdieu. Eso concluye, por ejemplo, el trabajo de Mila Engelberg a partir del análisis del finlandés, una lengua que incluye términos aparentemente neutros en cuanto al género pero que, en los hechos, connotan un sesgo masculino. Y al no poseer género gramatical, no existe la posibilidad de emplear pronombres o sustantivos femeninos para enfatizar la presencia de mujeres. La autora señala que esto podría implicar que el androcentrismo en lenguas sin género puede incluso aumentar la invisibilidad léxica, semántica y conceptual de las mujeres. Algo muy similar encuentra Friederike Braun en su estudio con la lengua turca, cuya falta de género gramatical no evita que les hablantes de turco comuniquen mensajes con sesgos de género.

Un hit argentino

Por muchas guías que se hayan publicado para el uso no sexista del lenguaje, al menos cuando se trata de la lengua castellana, la cuestión no está en absoluto resuelta. Desde lingüistas hasta ciudadanes de a pie, las resistencias son diversas. Que si duele en los ojos, si entorpece el habla, si es ‘correcto’, si conduce a abandonar la lectura del texto y el infaltable ‘es irrelevante’. Que la verdadera lucha debería centrarse en transformar ‘el mundo real’. Que la lengua sólo refleja relaciones que son ‘extralingüísticas’. Que modificar la lengua ‘por la fuerza’ sólo es una cuestión de ‘corrección política’ que desvía la atención del problema central y hasta lo enmascara. Pero les lecteres que hayan llegado a este punto habrán atravesado media nota escrita de forma tradicional y media nota escrita con lenguaje inclusivo, de modo que además de toda la evidencia expuesta sobre la relación entre lengua y pensamiento, podrán evaluar también cuán traumática ha sido (o no) la experiencia, y preguntarse dónde ancla verdaderamente el origen de esa resistencia, de esa desesperación por preservar intacta la lengua.

Mientras tanto, la disputa por el lenguaje continúa. Y de todas las formas que puede tomar este problema, acaso la más emblemática sea el uso de falsos genéricos, es decir, términos exclusivamente masculinos o femeninos, utilizados genéricamente para representar tanto a hombres como a mujeres, como cuando decimos ‘los científicos’: técnicamente podríamos estar refiriéndonos a científiques (varones, mujeres, etc.), aunque también diríamos ‘los científicos’ si quisiéramos referirnos sólo a los que son varones. En cambio, sólo usaríamos ‘las científicas’ para hablar de las que son mujeres.

Marlis Hellinger y Hadumod Bußmann explican que la mayoría de los falsos genéricos son masculinos y que los únicos idiomas conocidos en los que el genérico es femenino están en algunas lenguas iroquesas (Seneca y Oneida), así como algunas lenguas aborígenes australianas. En castellano, incluso los sustantivos comunes en cuanto al género, como ‘artista’ o ‘turista’, que se mantienen invariables sin importar si se refieren a un varón o una mujer, acaban señalando el género de lo que nombran a partir de las otras palabras que los complementan (adjetivos, artículos, etc.). Entonces, de nuevo, para referirnos a grupos mixtos, recurrimos al género que los nombra sólo a ellos. Tal vez los únicos genéricos genuinos que tenemos sean los llamados sustantivos epicenos como, por ejemplo, ‘persona’ o ‘individuo’, que no sólo van a mantenerse invariables (no hay ni persono ni individua) sino que ni siquiera tienen la posibilidad de marcar el género en el adjetivo (porque aunque una persona sea varón, nunca será ‘persona cuidadoso’, ni la mujer será ‘individuo cuidadosa’).

Pero un poco como lo que comentábamos arriba, un genérico con sesgo machista puede suponer un problema incluso más difícil de visibilizar y ‘subvertir’. Un hit argentino en este sentido es el debate por la palabra presidente:

Una nota de Patricia Kolesnikov recupera un breve diálogo en una mesa, en la cual un señor explicaba por qué está mal decir presidenta. Las razones gramaticales del señor eran inapelables: Presidente es como cantante. Aunque parece un sustantivo es otro tipo de palabra, un participio presente, o lo que quedó de los participios presentes del latín. Una palabra que señala a quien hace la acción: quien preside, quien canta. Justamente, no tiene género. ¿Vas a decir la cantanta?” Kolesnikov cuenta que hubo un momento de duda en la mesa, hasta que la escritora Claudia Piñeiro, con sabiduría de pez que conoce el agua, respondió: “¿Y sirvienta tampoco decís? ¿O presidenta no pero sirvienta sí?”

Anécdotas como esta nos recuerdan que la lengua es maleable y que apoyar o rechazar un uso disruptivo, que tiene por objeto reclamar derechos larga e injustamente negados, es una decisión política, no lingüística. Que si se busca un mundo más igualitario, la lengua no es una clave mágica para conseguirlo, pero tampoco se lo puede negar como espacio de disputa. Y que mientras las estadísticas de femicidios crecen y el sueldo promedio de las trabajadoras permanece por debajo del de ellos, conviene no indignarse si alguien mancilla un poquitito las blancas paredes del lenguaje.

 

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Sol Minoldo

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Sol Minoldo

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Socióloga, cordobesa y doctora de las que no curan. Aficionada a la fotografía y los helados de chocolate.

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Juan Cruz Balián

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Escritor, estudiante y empleado. En ese orden. No sé pensar deductivamente pero intuyo por dónde viene la cosa.

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Mariana Ruiz Johnson

En esta nota se anda diciendo...

LuisB.

15/10/2020

LuisB.

Está muy buena la nota para explicar un uso básico del uso del lenguaje inclusivo. Pero comete injusticias en su historización ya que le asigna exclusivamente a los feminismos las experimentaciones y propuestas de transformación en el lenguaje sexista que nos habita. Las intervenciones en este sentido en el lenguaje tiene una enorme historia en el movimiento lgtbi+, la @, la x y su devenir, la e, son usadas por nosotres desde hace décadas. Quizás este sesgo nos les ha permitido otro nivel de análisis en las dificultades con que se encuentra el lenguaje inclusivo, parte de sus detractorxs son muchas feministas, ya que consideran que su uso es una estrategia del propio patriarcado de invisibilización contra ellas. Se extendió la creencia de que la E se refiere exclusivamente a personas trans, por eso muchas personas cometen el error de malgenerizar a varones trans, mujeres trans y travestis con el neutro, cuando han luchado durante años por ser reconocides y nombrades en su género. En la raíz de esa confusión reside mucha de la justificacion del feminismo terf (trans excluyente) en contra del lenguaje inclusivo. Lo que desnuda su profunda trans/travestofobia, pero eso es otra historia. Es un error no nombrar esa oposición desde el propio feminismo, porque aportaría claridad en la nota sobre la falacia de el lenguaje inclusivo intenta borrar a las mujeres (y las opresiones que se imponen sobre ellas) a través del uso de la e (porque desde esa perspectiva la e -el neutro- nombra a las personas trans, impostoras del genero, lo que configura un nuevo ataque contra los principios del feminismo). Son dos errores significativos en una nota muy buena y bien fundamentada. Gracias.

German

13/10/2020

German

Bueno, para muestra sobra un botón, es clarita la ideología de izquierda de Sol Minoldo y además asesina pro aborto, ya sabemos como viene la mano, tanta letra e “investigación” para decir Gregorio. Pretenden dar justificación a la destrucción de la lengua castellana y al adoctrinamiento ideológico en este caso a través del lenguaje inclusivo. Se gastaron demasiado porque saben qué? Nunca van a poder imponerlo, NUNCA. Que el Señor Dios Todopoderoso nos libre de estas gente malas.
PD: Y por descarte, el compañero de nota también.

ASUNCIÓN AGULLÓ

12/10/2020

ASUNCIÓN AGULLÓ

Otra memez de catetos de ambos sexos, que se hacen pajas mentales con idioteces.
Yo soy mujer porque lo biológicamente lo soy y arquitecto, con O porque lo dice mi título y porque me sale a mí de las pelotas no asociarme ni por equivocación con los de todos y todas, persones, etc… Eso sí, aunque sea mujer estoy hasta las pelotas de ustedes.

¡Ah! por cierto, tengo 55 años, nací y me crie en la “oprobiosa” y nunca he tenido ningún problema por ser mujer. Terminé mi carrera con Matrícula de Honor acabando el número 2 de mi promoción, me ganó un hombre porque era mejor y tuve mejor nota que muchos hombres porque eran peores arquitectos.

Y a mi hija solo le repito que llegará a donde su intelecto y su esfuerzo la lleven mientras que todos los lloricas, acomplejados, memos (y memas ) intentan hacerle creer que para llegar a algún sitio tiene que vestirse morado, ir de víctima por la vida, y decir que el “heteropatriarcado” la oprime.

Para acabar, no son más imbéciles porque solo se entrenan a ratitos, ni para eso son constantes.

ANONIMO

23/09/2020

ANONIMO

hola yo soy un hombre y creo que esto es COMPLETAMENTE INECESARIO, simplemente no tiene sentido hacer el lenguaje inclusivo, es raro, yo no creo que afecte tanto a las personas y me parece que se podrían hacer cosas más utilices…..¿saben por que la gente acepta nuevas palabras? por como se las dan, o por como las incorporan. NUNCA voy a usar este lenguaje….. BUENA SUERTE HACIENDO QUE ESTA MIERDA FUNCIONE.

Patricia

12/09/2020

Patricia

Es paradójico que se quiera imponer un cambio en la lengua que en realidad va a ser altamente discriminatorio, pero no en lo que pretende resolver; sino en demandar cambios que exigen un buen conocimiento del idioma para aplicarlos sin cometer errores. Quien no lo tenga, se pondrá más en evidencia, no por ser hombre o mujer, lo cual ya es evidente de por sí, sino por su capacidad de manejo del idioma. Terminarán diciendo: “Todes somes hermanes”.
Por otro lado, podemos respetar mejor a TODOS, si no generamos esta división en función de pretender modificar un lenguaje que tiene profundas raíces en la sociedad y está aprendido por todos. Querer cambiarlo a la fuerza, buscando razones superficiales, se burla de la belleza que tiene nuestro idioma. Me pregunto cuáles son las verdaderas razones de esta intención. Sugiero, antes de presionar por cambios, ampliar el campo de la investigación, buscando relaciones con respecto a estilos religiosos, políticos, o de cualquier otra ideología. ¿Existe alguna de estas relaciones?

23/08/2020

Me gusto mucho el articulo. Yo me considero de la parte de la poblacion que no acepta este lenguaje, en realidad, no se si aceptar es la palabra, tal vez lo mas apropiado es decir no entiendo el fin ultimo (practico) de este lenguaje.
Mi pregunta es, ¿de verdad se piensa que un lenguaje cambiara en algo la inclusión/exlcusión? Y otra cosa que me llamo la atencion, el articulo dice “la gramática que no es descriptiva, la que se encarga de definir qué está bien y qué está mal, se llama gramática normativa y existe por una razón: las normas son necesarias para poder analizar una lengua, sistematizarla y enseñarla mejor a las siguientes generaciones”.
Quien es el organismo encargado de normatizar el lenguaje?. porque la RAE solo filma la pelicula, hace la gramatica descriptiva.

Maximiliano

27/07/2020

Maximiliano

Este tipo de “modas” en América latina puede crecer debido principalmente a que un porcentaje muy bajo es el que lee. Se enfocan en el Alemán y Español o Castellano (ambos dialectos ampliamente usados, por la fuerza), una pregunta es en Inglés, ¿cómo dirán todes? o allí no aplica por que las comunidades de habla inglesa por lo general si leen o en Chino Mandarín, que es tan simple y complicado a la vez, dónde no hay tiempos verbales o géneros per se para los adjetivos. Demasiado tiempo libre.

26/07/2020

Todo ésto del lenguaje inclusivo es algo nuevo para mi, debo confesar. Pero mi interés radica en aprender y a entender el por qué de las cosas, lo que me ha acercado a realizar esta Diplomatura de VIH y DDHH. No siempre uno va a estar de acuerdo 100 por cien pero es lo que enriquece saber escuchar al otro.
Florencia Prieto

Walter

26/07/2020

Walter

Hay algo que no tuvieron en cuenta: es estéticamente despreciable.

23/07/2020

¿Me parece a mí o se coló Rammstein por ahí?

Gustav

20/07/2020

Gustav

Muy buen artículo. Concuerdo con el uso de este lenguaje inclusivo, siempre y cuando se escriba bien. En la redacción cometieron dos errores, al escribir “lecteres” y “dominaderes”. En estos casos, lo correcto, aún dentro de la norma inclusiva, es escribir lectores y dominadores.

19/07/2020

¿No se dan cuenta que la nota se lee genial HASTA que empiezan con la pavada de la “e”? Y (perdón, seré tonta) pero tengo que leer tres veces cada oración para intentar entender qué quisieron decir. Eso solo ya demuestra que es impracticable. ¿Quieren hablar con la “e”? Hablen. Invéntense un hermoso idioma con la “e” para usarlo entre ustedes. Dejen al español sanito y en paz.

08/07/2020

Una de las mejores notas que he leído sobre el lenguaje inclusivo. Impecable

Eliana

18/05/2020

Eliana

Felicitaciones, la nota es excelente. Me gusta mucho como está escrita y fundamentada, y lo digo no estando al 100% de acuerdo con todo, es decir, hablo de la calidad más allá de cuánto me vea reflejadas mi ideas en ella.

18/03/2020

Que tipo de texto es?

13/02/2020

algo me enseño el lenguaje inclusivo: primero hay que cambiar las realidades para que el lenguaje cambie de forma espontanea, no al reves

Caro

30/01/2020

Caro

Cambiando la perspectiva, quizás lo que faltaría no es una forma de designar lo neutro sino un genérico exclusivamente “masculino”. ¿Deberíamos autoexcluirnos del conjunto “universal”? (en algunas disciplinas del movimiento, como la euritmia, la O representa lo comunitario) Y si le adjudicáramos la E al genérico masculine ¿no estaríamos apropiándonos de espacios simbólicos de los que no deberíamos nosotras ni deberían ellxs excluirnos?

martin

24/11/2019

martin

Increíble nota, de golpe y porrazo encontré que estaba yo equivocado, pensaba que al ser tan disruptivo distraía sobre el eje central de la igualdad, ahora entiendo que es parte del eje central. Felicitaciones a les autores!

Viviana

24/11/2019

Viviana

La verdad es que leí este artículo como tres veces y no estoy de acuerdo para nada con el lenguaje inclusivo. No creo que debamos menospreciar lo que autoriza o no la RAE. Que se quiera tratar de cambiar su postura, no lo veo mal. Ojo! Pero una cosa es luchar y otra es pensar que si no lo hace, entonces no habría que darle tanta importancia. No considero que cuando “me convenga si” y “cuando no me guste, no”. Creo que hay que tener en cuenta porque hay una regla. ¿Qué pasaría entonces si un chico en un aula no entiende un significado? Le decimos que se fije en el diccionario, en ese que no confiamos? le decimos que busque “UNE” ( por ej. para buscar “una”)?
Perdón pero coincido con alguien que escribió por ahí que costò mucho leer este texto con el lenguaje inclusivo. Nada es inclusivo por cambiar un lenguaje. Pregunto: qué sucede entonces con las reglas ortográficas? Cómo explicamos la terminación “ENTE” que significa “capacidad para”. Considero que es una reglamentación que hay que cumplir porque con ese fundamento si no me gusta el semáforo en las avenidas, lo pasamos en rojo siempre así de una vez, terminan sacándolo. No debemos hacer lo que queremos con el idioma, estemos de acuerdo o no.
No es sexista entonces decir “el periodista” y nadie se queja de eso? Por qué? Porque es para un hombre? Deberían quejarse entonces porque hay muchas palabras como esas.
Saludos a todos!!!!

Jose Luis Caivano

20/11/2019

Jose Luis Caivano

Es muy interesante el artículo. Gracias, cita mucha información y da para reflexionar. Aunque tal vez sea un poquitín sesgado. Toda la segunda parte, donde se usan sustantivos y artículos con “e”, como forma inclusiva, puede reescribirse tranquilamente sin necesidad de recurrir a ese artilugio, que fuerza la lengua castellana y la hace parecerse más al francés (aunque, obviamente, no la afea, como sí lo hace el uso de “x” o “@”, ni la complica innecesariamente como sí lo hace el uso de “las/los niñas/niños”, etc., que se extendería indefinidamente si hubiera que dar cuenta de la variedad de géneros con que se identifican las personas, más allá de la oposición binaria). Me tomé el trabajo de reescribirlo:

https://drive.google.com/open?id=1-kMAtbUg-SJ5Wx05c-A2jgXutdClKnMk

En todo caso, como se señala en el artículo, el poner en evidencia esos problemas mediante un uso disruptivo, puede servir para prestar atención y pensar giros y formas inclusivas dentro de las convenciones de la lengua, y para esforzarse en que el mundo cambie y sea más igualitario, que importa todavía más.

Edgardo Mosco

07/09/2019

Edgardo Mosco

En el anteúltimo párrafo de la introducción está escrito «…que hasta recién ni sabían que existía…». El apócope ‘recién’, según las reglas del casteñol, queda reservado a acompañar al participio, por ejemplo «recién sabido». Su respuesta será apreciada.

Gerardo U

22/08/2019

Gerardo U

El lenguaje como humano es creado por humano y para humanos. Las personas le damos las connotaciones (no al contrario). Si queremos ser mas inclusivos, comencemos por aceptar las diferencias (hombre/mujer, femenino/masculino, hembra/macho) y trabajar sobre ellas y darnos iguales oportunidades a cada uno.. Siguiendo tu ejemplo, eres pez y te molestas porque el agua te moja?
Nacimos con un sexo definido: es natural. Las diferencias en el tratamiento de cada sexo son creadas por nosotros (en estos dias, que no asi en los mas de 8000 años que tenemos comunicandonos) . Los cambios en el lenguaje no cambiaran nuestro comportamiento (los estudios que citas no hacen mencion al desarrollo del lenguaje.. Es una fotografia.

Adrián Ghilardi

13/08/2019

Adrián Ghilardi

Cuantos comentarios!!! Yo también quiero! No sorprende porque está buenísimo el artículo (y sí se entiende). Se aprende leyéndolo.

A mí lo que me produce vértigo es tratar de imaginar como piensan les “sin-lenguaje-complejo”: o sea, los animales y tarzán. Siendo la diferencia entre ambos abismal porque las capas superiores del cerebro co-evolucionaron con el desarrollo del lenguaje (este et al), i.e. las formas y funciones del cerebro fueron moldeadas por el desarrollo del lenguaje. Tener miedo, o ese placer celestial cuando te hacen piojitos, son sensaciones (o son pensamiento?) pre-linguisticas y pre-simbólicas. Por eso el gatito cómodamente dormido pone esa cara de terror tan divertida cuando lo despertás con tu mejor grito del inframundo. Eso que el gatito siente (con la bronca subsiguiente que brota hacia el culpable de tal malicia) debe ser igual a lo que siente un ser humano. Ese hermano que se quedó dormido viendo tele… a merced del verdugo que merodea por la casa. Pero… y toooodo el resto del tiempo?, cuando usamos esa cabezota tan grande que tenemos y que no para de pensar boludeces? ¿como habrá pensado Tarzán sin lenguaje complejo? Compartimos el mismo hardware pero es como no tener sistema operativo. Solo el kernel.

Aguante córdoba

Natalia Holzschuh

08/08/2019

Natalia Holzschuh

Me gustó la nota. Ahora tengo un panorama más amplio. Mí problema es con esas palabras que suenan muy extrañas al colocar la e. Y también cuestionó la elección de dicha vocal (en el colegio aprendí que la A era femenina pero la O y la E eran masculinas. Así que seguiríamos en lo mismo)
También vale mencionar que realmente no importa si tú lenguaje no discrimina pero vos si (como dicen, en lenguas sin género se produce desigualdad de todas formas). Es un tema complicado

Karla

02/08/2019

Karla

Hola,
una errata – la descripción que hacéis del estudio de Lena Boroditsky (hablantes de español y de alemán describen objetos) no coincide con el estudio que hay en el link (hablantes de inglés clasifican objetos)… ¿Cuál es realmente el estudio al que os referís?
Saludos

Juan Pablo

22/07/2019

Juan Pablo

He vuelto a leer la nota varias veces. Digamos que es mi “nota de cabecera” sobre lenguaje inclusivo. ¿Soy el único que notó que gran parte de quienes se oponen al lenguaje inclusivo tienen ciertos problemas con el feminismo? Al menos con muchos de los que yo me crucé, noté eso.
En parte entiendo sus posiciones; de la manera que se plantean estos temas en los medios de comunicación no es complicado confundirse y terminar entendiendo que se pretende el exterminio de los hombres y el apedreo en plaza pública al que no hable con lenguaje inclusivo. Personalmente estoy de acuerdo con el lenguaje inclusivo pero me cuesta creer que en algún momento lo use. Me cuesta. Pero es una limitación cultural mía y falta de capacidad -porque también hace falta- para modificar estructuras.
Voy a seguir compartiendo este artículo de la misma manera: “Leélo, es muy interesante. Por ahí aprendés algo que no sabías y eso está bueno”.

santo

05/07/2019

santo

Seria muy útil tambien que se diganaran a comentar sobre como el judio sionista George Soros es quien esta financiando desde hace decadas toda la agenda de ideologia de genero.
No hay ideologia de genero sin ESTATISMO.
Soros esta financiando, a travez de Open Society Foundations, la mayoría, sino todas, de los grupos Pro-Aborto, Pro-Neofeminismo y lgbt.
Hacen lobby en el gobierno para cambiar la leyes y asi IMPONER sobre la sociedad toda esta agenda de MARXISMO CULTURAL y que lastimosamente tiene como fin último la normalización de la Pedofília y otras aberraciones sexuales.
DIVIDIR a la sociedad para destruirla. esa es la agenda del nuevo orden mundial.
que pesar que el adoctrinamiento de masas alcance incluso a educadores y pensadores.

Si no se investiga la agenda del nuevo orden mundial de George Soros no se sabe ni mier… de que es la agenda de ideologia de genero!

Ana

03/06/2019

Ana

Excelente artículo. Disfruté mucho de leerlo y de entrar a los links citados y perderme por la web dándole vueltas a este tema sobre el que llevo innumerables batallas perdidas en las salas de profesores de las escuelas donde trabajo.
¡Gracias!

Sebastián

01/05/2019

Sebastián

Hola, están familiarizados con el trabajo de la filosofa Roxana Kreimer?
Comparten su crítica al feminismo corporativo?

https://youtu.be/j1IQVLs03_U

No niega las causas, los origenes del feminismo, pero si hace una crítica a una especie de desviación que muchos percibimos.
Recuerdo una vez que pasaba por la marcha de las feministas y vi cosas un tanto inexplicables como un grupo de mujeres que pegaba unos carteles con el siguiente enunciado: Mujer: se violenta. (Solo “pasaba” y no “participaba” porque en algunos foros las feministas se cansaron de repetir que no querían que vayamos los hombres aunque estuviéramos en contra del machismo, en contra del sexismo).
Luego absurdos o desviaciones similares he visto con el “tetazo”.
Quizá esté equivocado, pero pensé que el problema era el sexismo (no los hombres) y la igualdad de derechos, y pensé que el feminismo trataba de la inteligencia antes que el que las mujeres reivindicarán para si el derecho a violentar.
Como digo, quizá estoy equivocado.
Saludos.

guillermo calderon

25/04/2019

guillermo calderon

como se dice NENA en idioma inclusivo entonces?

Tito Kolde

24/04/2019

Tito Kolde

la lengua es degenerada? Si es asi SE LE RESPETA!!!!
Si uno no habla mal no es argentino. Que seria un argentino sin “LA CONCHA DE TU MADRE” Nada.
Fijate que nuestro máximo prócer es Lionel Andres Messi y el lo utiliza ya esta SE LE RESPETA como diria otro de nuestros próceres pero de otro país Tito Kolde.
Desde ya muchas gracias por leer este insignifacante comentario, imaginate lo al pedo que tenes q estar para llegar a leerlo, que tipo pelotude que sos. Si uso el inclusivo porque la tengo bien chica. Asi que cerra la boca forro. XD

hugo

24/04/2019

hugo

hola solo queria decirles que me gusto mucho la nota nota nota nota nota nota se los agradezco no denada no pasa nada jajaj son unos kraks

Mariasilvia Paschetta

28/02/2019

Mariasilvia Paschetta

Excelente la nota, muy completa. Y excelente el humor ligero que la atraviesa de principio a fin. Hoy me siento menos extraterrestre, más “semejante”, jaja, compartiendo esta manía de pensar y analizar sin temor a las subversiones revulsivas. Gracias!

Liliana Miceli

25/02/2019

Liliana Miceli

Me parece muy sexista la nota, la autora al final, muestra su miseria humana .muy hibrida la informacion.

Chemazzo

22/02/2019

Chemazzo

Gracias, muchaches… Interesante nota y debate al pie… Solo veo (en un comentario) una alusión a la evolución histórica del latín al español, en la que se presupone que el masculino genérico tuvo que ser una decisión que se adoptó en algún momento (¿cuán temprano) de nuestro idioma. La idea de que “el masculino genérico no es inocente” tendría más contundencia si esa decisión pudiera rastrearse revolviendo pergaminos (o ponencias sobre el tema)… ¿Imposible? ¿Alguien acepta el reto, o solo saldrán manuscritos dudosos, cuando no apócrifos?

Leopoldo

19/02/2019

Leopoldo

Todoas
Nosotroas

Pablo Cortabarria

12/02/2019

Pablo Cortabarria

Excelente artículo. Por ahora la propuesta desde lo lingüistico parece intelectual y hasta un hecho político. O sea aun los mismos que lo proponen no piensan si sueñan hablando de esa forma. No se si algo intelectual definido por estas causas termine imponiéndose para que un chico desde niño lo vea así y luego piensa y sueñe con esta nueva version del lenguaje. Es como el lenguaje vulgar y el formal, uno piensa y sueña con el vulgar este sería un ejemplo de una versión para el lenguaje formal. De hecho se hace incluso para que al hablante no se lo vea como discriminatorio, o que el hablante sea reconocido porque apoya la igualdad, o sea es una vestimenta formal.
Por otro lado esto no es una causa sino una consecuencia. En eso discrepo con el final de la nota. No es que por que hay ahora muchos femicidios salió esto. Lo que sucedió es que en los últimos 150 años la mujer comenzó a lograr imponer cada vez más su identidad y de no ser nada ni siquiera poder votar aumentaron su fuerza para graduarse en universidades y hasta superar muchas veces a los hombres incluso gerenciando hasta las empresas mas masculinas como IBM. Entonces eso que sucedió primero en la realidad y sin ningún apoyo de la lengua, ahora ese nuevo Poder que alcanzó la mujer se intenta reflejar en el lenguaje. Por lo tanto tampoco es que el lenguaje nos condena, tal vez nos condiciona, pero la mente es mas que el lenguaje, las mujeres con lenguaje machista y todo supieron salir adelante.
Las mujeres que sufrieron discriminaciones que hoy ni imaginamos ya no están. Ellas fueron las luchadoras y la tenían muchísimo mas difícil. Hay que tener cuidado porque por lo general terminamos tapando el agua con mas agua. Siempre seremos un pez. Tal vez en lugar de seguir los juegos del poder deberíamos ser mas humildes.

Fernando

01/02/2019

Fernando

Considero que su análisis tiene un planteo muy bien elaborado y que está sustentado por muy buenos argumentos, teorías y citas de autoridad. Aunque discrepo totalmente con su postura teórica.
En definitiva a través de su análisis usted asume tácitamente que:

-1°La mujer es incapaz de resistirse a la imposición simbólica (en su modo violento) y que por ello acepta tácitamente los patrones culturales “sexistas” que tiene la lengua y de sus asociación en los accidentes de género. Es por ello que de ahora en mas es menester, aclararlo en cada palabra denominándola a través del “lenguaje inclusivo.”
2°_ Los patrones culturales sexistas, existen en diversas sociedades nombradas en su análisis y van mas allá de la denominación que se hace a través de la lengua, es por ello que, si bien las denominaciones de género masculino”contribuyen”, en algunos casos como los de los experimentos citados, a asociar determinadas caracteristicas “masculinas”, esto no es determinante de forma abosluta de los valores, culturas y creencias. Mas aún, creo que su razonamiento hace agua en que invierte la cuestión: la cultura, los valores, intereses y necesidades de los individuos se manifiestan en el lenguaje que estos utilizan cotidianamente. El modo en que se denomina la realidad se establece en base a como se la percibe, tomando como referencia los patrones culturales heredados. Esto sería lo que, a mi modo de ver, habría que modificar primero antes de hacer un maquillaje cosmético de la lengua a través del lenguaje denominado “inclusivo”. Las necesidades de los individuos son las que determinan el cambio de los sentidos de uso de los símbolos en el seno de la vida Social. No así un grupo de individuos que en una lucha de poder, (valida o no) pretenden de u día para el otro imponer un cambio ya regulado por una normativa gramatical. Mal que les pese las normas de referencia sirven para eso y por ello son rígidas. El anarquismo no rige para la lengua de hecho, si cada vez que una tendencia política cobra fuerza en el discurso social, vamos a tener que cambiar la norma porque desde el poder así se lo quiere imponer, estaríamos perdidos. Mas allá de ello La identidad de los individuos esta fuertemente arraigada con el uso del lenguajey naturalmente cada uno de ellos va defender las partes importantes que la constituyen y el modo de representar la realidad heredado culturalmente es uno de ellos. El rechazo a aceptar la palabra “compañeres” se va a dar mas allá de la grámatica: los individuos que la rechacen van a defender antes bien su identidad (su manera de hablar y expresarse) que no incluyen este modo de expresión, lo que embrolla aún mas el tema y hace perder el espíritu de promover la no discriminación en la sociedad.
Es por ello que por mas buenas intenciones que tenga el lenguaje el lenguaje “inclusivo” de no discriminar, precisamente va a generar el efecto contrario como ya se ve en nuestra sociedad.
3° Muy bien explicado por la autora: el lenguaje muta y cambia pero este cambio surge ESPONTANEAMENTE desde la sociedad y luego, el ente que lo regula, lo incorpora a la lengua. Este fenómeno no se da al revés: un grupo de gente cree que hablar con la “e” es inclusivo y establece que de ahora en mas por imposición política debe usarse a futuro en la sociedad, por razones como las que se enumeran en esta nota. Sin embargo pero esto es completamente anómalo: no sigue el proceso de la semiosis social. Si los alemanes (que dicho sea de paso y que ud. convenientemente no nombro en su estudio) utilizan el género femenino para expresar el plural de los sustantivos, este fenómeno no surgió luego de siglos de cultura feminista, antes bien creo que esto se debe a alguna otra causa que desconozco y que dudo sea por la igualdad de Derechos. Del mismo modo que en el idioma inglés. No creo que los puritantos norteamericanos fueran menos machistas porque hablaban un idioma neutro como el inglés, como bien lo ha demostrado el estudios que usted cita refiriéndose a Japón y al idioma Árabe.

Alternativa

25/01/2019

Alternativa

Me parece una mala solución.

Existen soluciones más simples al problema de que el masculino y el neutro coincidan, y el femenino sea una excepción.

Solución lenguaje inclusivo: Crear toda una nueva variante neutra, sin importar la complejidad ni conflictos que esto implica. Aplicando esto, toda la literatura ya existente queda corrompida: ya se ven editoriales particulares que pretenden reescribir libros.

Una alternativa: Hacer que tanto el masculino como el femenino existentes sean neutros: ignorarle el peso sexual. Y requerir un adjetivo para los casos en los que se quiera hacer referencia a un género en particular. Aplicándolo así, la literatura ya existente queda compatible.

Ejemplo: ‘El gato’ o ‘la gata’ hacen referencia a un espécimen de la especie. ‘El gato hembra’ o ‘la gata hembra’ hacen referencia a un espécimen hembra de la especie, y ‘El gato macho’ o ‘La gata macho’ hacen referencia a un espécimen macho de la especie. De esta manera, toda la literatura ya existente sigue siendo valedera, y automáticamente inclusiva.

En la nota se menciona que los lenguajes neutros también tienen estos mismos problemas, pero por alguna razón no se ahonda en ninguna justificación.

Valeria Donato

25/01/2019

Valeria Donato

Hola!
Excelente artículo y muy útil para compartir cada vez que surge esta discusión. Te recomiendo para seguir profundizando el libro de Eulalia Lledó Cunill “El sexismo y el androcentrismo en la lengua. Análisis y propuestas de cambio” (si lo llegaras a conseguir te agradecería me avisaras porque me gustaría tener una copia, me lo prestaron una vez y tengo esa espantosa manía de devolver los libros que me prestan).

En ese libro, por ejemplo hay un ejemplo muy práctico de como el lenguaje crea realidad y de cómo la invisibilización de las mujeres en los grupos mixtos, en especial cuando somos niñas, no permite el desarrollo completo de la identidad:

Una maestra dice: “los chicos que terminaron la tarea pueden irse”. Una nena se queda sentada hasta lo último y la maestra le explica que ese plural la incluye.

Más tarde dice: “los chicos que quieran anotarse en el equipo de futbol levanten la mano” y la nena lo hace. Ahí la maestra le explica que EN ESE CASO no estaba incluida en ese plural.

Aunque no parezca, este tipo de confusiones (identidad y negación de la identidad) crea no pocos problemas. Ni hablar de cuando directamente las feminidades no existimos en la historia porque los plurales son todos masculinos.

También da algunos tips para evitar el lenguaje sexista, como por ejemplo usando los sustantivos colectivos.

Para terminar te quería comentar que lo de la anécdota del presidenta/sirvienta, no es para quitarle méritos pero es anterior a a Claudia Piñeiro.

Saludos.

Cecilia

24/01/2019

Cecilia

Cada día quiero más a claudia piñeiro! Besos a todes. Felicitaciones a les autores!

Martin Smaldone

21/01/2019

Martin Smaldone

Lo inclusivo no esta en el lenguaje, esta en la moral, la ética, la cultura de cada persona, hombre o mujer.
No va a evitar agresiones hombre/mujer o mujer/hombre.
Los niños deben aprender ya sea en su casa como en el colegio que todos somos iguales seamos de la raza, color, religión o nacinalidad , solo es diferente el rol biológico…. lo demás son tareas…lavar ,planchar, tirar una pared abajo, volver a levantarla ,que ambos pueden hacerlo y que muchos y muchas no quieren hacer..lo que importa es el respeto al otro ser humano. Toda esta revolución inclusiva debería dejar de agredir porque ese no es el camino para la inclusividad….solo los aleja. Espero haber podido plasmar una neutralidad en mis comentarios. Y como siempre, una minoria (machista o feminista) afecta a una mayoría que hace las cosas bien

Nicolás

21/01/2019

Nicolás

Buenas! Quiero felicitarlos por esta nota, me parece impecable. Como biólogo, aprecio enormemente la abundancia de citas y estudios que aportan en la nota.

Creo que, más allá de que el inclusivo “gane” o no, me parece genial su naturaleza “disruptiva” como dicen en la nota. El hecho de que moleste genera preguntas, y eso es lo más importante de todo (me parece a mí) a la hora de romper con el binomio e ir eliminando los estereotipos asociados a cada género.

De nuevo, me encantó la nota (y el espacio de debate generado con les lectores ;)

Abrazo.

nidia kreig

09/01/2019

nidia kreig

Soy feminista desde hace 40 años, mucho nos ha costado luchar contra el sexismo linguistico y el androcentrismo de la ciencia que de objetivas –lengua y ciencia- no tienen nada. No solo es carga simbólica que crea asimetrías sino que efectivamente condiciona el pensamiento que también de “libre” no tiene nada. Coincido en el análisis pero… me temo que así como fuimos invisibilizadas por el uso del “o” como sinónimo de universal ahora se invisibilice la opresión de las mujeres con el uso del “e”. En lo personal y por razones que explicaré someramente utilizo como inclusivo el “a””o””e”. Digo y escribo por ej. las/os/les alumnos/as/es. Me niego a que por una cuestión farragosa en el decir hablado o escrito se simplilfique con una “e”. La “a” es lo que molesta . Me atrevo –simple especulación- a que las viejas e incluso nuevas generaciones de varones se sentirían mas incomodos y opondrían más resistencia si el genérico a utilizar fuese el “a” (un “todas” que los incluyera) que un “e” (todes) ”. El uso de la “e” viene de la mano de la corriente butleriana que considera que la opresión viene de un sistema binario rígido que obliga a la persona a identificarse como un hombre o una mujer y castiga a toda persona que no se ajuste a lo normado, es una verdad a medias , porque reduce el genero a un cuestión individual perfomativa ( no hay un sujeto colectivo de transformación) dentro de un sistema como el capitalismo patriarcal que t tiene estructuras materiales que hacen posible su hegemonía. El tema da para largo. Creo que lo inclusivo es no dejar de nombrar a todas las identidades y no reducirla a una.

Martín Calderón

05/01/2019

Martín Calderón

Uy, cuantos comentarios!
Felicitaciones, es una nota que convoca!
Mi humilde aporte, para reivindicar la perspectiva de las Instituciones de Mary Douglas (quien está bastante olvidada por la academia, más allá del despreciable calificativo machista de “la esposa de Robert Merton”) .
Es complicado todo el tema, como tratar de escribir una nota de divulgación sobre “¿Qué es la vida?” y no terminar haciendo un tratado de infinitos tomos.
La RAE es una Institución, que se refiere a sí misma como un diccionario de definiciones, no de usos.
Las lenguas evolucionan por sí mismas (gracias a la ocupación francesa en Inglaterra hoy tenemos el idioma inglés tan accesible y los papers no se escriben en Sajón antiguo!) y su estandarización es una idea bastante moderna (tengo entendido que el Italiano no se estandarizó hasta después de la segunda guerra mundial y aun así subsisten muchos dialectos no-oficiales).
Por otro lado las instituciones (como la RAE) no son “neutras”, ni mucho menos “buenas”, estandarizar implica ejercer el poder sobre los otros, (el poder es la forma de incidir sobre y modificar el comportamiento de otros) lo que en determinadas situaciones resulta en la mencionada “violencia simbólica” y a partir de ahí todo lo que han escrito, por ejemplo FOUCAULT y BOURDIEU (por nombrar sólo dos autores que lo trabajan) al respecto.

Saludos y sigan escribiendo notas de divulgación de las ciencias sociales y humanidades, que tanta falta hace y tan pertinente es para la vida moderna (diría yo, tan importante como el saber acerca del funcionamiento de las vacunas!)

Fernando

05/01/2019

Fernando

En el país con mayor igualdad de género del mundo, Islandia, el 90% de las personas no tienen apellido, sino patronímico, lo cual nunca fue un problema. Lograron la igualdad abordando los problemas reales en lugar de debatirse en eternas disputas y “luchas” estériles.

Pablo

13/12/2018

Pablo

Hola buenas tardes, interesante nota felicitaciones gran trabajo, debo confesar qué estaba perdido antes al respecto de este tema y ahora entiendo algo más. Estoy hace 20 años en el exterior en Barcelona, y es mi primera visita, comparto las diferencias del vos y el tu, que es real de la evolucion de una lengua, nuestra lengua viene del tiempo de Colón y aprendiendo de las novedades culturales, me pregunto si habéis estudiado la posibilidad de una inmersión de lenguas, muchas de las palabras que están en el informe me asombra porque son prácticamente palabras de la lengua Catalana y Valenciana .. si bien son similares, esta última tiene gran diferencia es en la exageración y tal de modismos de finalizar las palabras con la letra e .. en el Catalan si bien terminan en “a” la pronunciación es una “ae” vocalizada como en la pronunciación del inglés, en el castellano español ocurre algo.. ejem. en estas última década los afluentes de gente con los vuelos de bajo “coste” y no costo .. esto es un ejemplo fuera de la legua española “costó” es un término relacionado a la droga y esta palabra muto. Una palabra de ejemplo de antigüedad en Argentina que vino de Cataluña es la palabra Capicúa .. cap quiere decir cabeza o principio.. la i remplaza a la y .. y cua dice ser cola o fin.. así será cabeza y fin.. un ejemplo del pasado, y me pregunto no estará ocurriendo algo similar ahora con estas formas de combinar las terminaciones de estas lenguas. Disculpen mi sintaxis y la breve reseña escrita en un móvil o celular.. podría dar más ejemplos.. y me ha pasado a veces sim querer hablar alguna palabra en catalan y me han mirado mal algo que al principio no entendía, otro ejemplo del cual hablan es la “x” en catalan tiene pronunciación y se utiliza .., mal ejemplo, chicos “xicos” esta palabra no existe en ningún idioma y es una mezcla de dos por coexistir dos lenguas en las regiones antes citadas en España, tal vez con las bondades de la tecnología y los viajes esta inmersión cultural este ocurriendo, gracias. Saludos.

Bernarda

06/12/2018

Bernarda

Vaya inventos. Encomiable el esfuerzo. Qué lucha más fútil. Pero resulta divertido seguirles, a ustedes.
Ánimo, que ya queda menos.

Alejandra Badaracco

03/12/2018

Alejandra Badaracco

Hola! Excelente artículo: a la vez que proporciona una mirada sociológica sobre un creciente fenómeno lingüístico, diverte y enseña, sin perder su argumentación basada en estudios empíricos. Una maestría de les autores. Gracias.

Fernando

01/12/2018

Fernando

Buenas tardes.
En primer lugar me parece excelente la nota, aporta un abordaje pragmático de las desigualdades que arroja el lenguaje tradicional que pocas veces se divulga, lo que permite que llegue a un grupo de personas que comunmente no son permeadxs por estos debates.
Tenía una consulta en cuanto a algunas palabras que aparecen y que me entra la duda de si es un error de tipeo(que lo dudo) o si es una utilización fortuita. En el texto aparece la palabra “dominaderes” y alguna que otra más en donde se le agrega la E a las dos ultimas sílabas ¿A qué se debe esto? Por lo que entiendo la E solo debería estar en la última silaba que es la que define el género.
Saludos

liliana

29/11/2018

liliana

me parece una genialidad la nota!!!! me gustaría compartirla. Puedo?

Ruth

28/11/2018

Ruth

Mucha gente de mi universidad va tener que leer este artículo y ojalá lo hagan. En el último ciclo he visto como han ridiculizado el lenguaje inclusivo, se han mostrado en contra e incluso hubieron mofas sobre las personas que lo usan. Si realmente leen este texto como yo lo hice, creo que entenderán la importancia y legitimidad del mismo.
Me encantó la escritura. Amo el sentido del humor con que está ecrito, lo liviano que es para leer. Yo creo que este es el tipo de escritura que una persona de mi edad espera encontrar.
Y en definitiva es una forma de resistencia!

Alejandro Fernandez

27/11/2018

Alejandro Fernandez

Esta es la nota mas ridicula que lei en mi vida. Soy una persona formada y no puedo soportar leer un texto en “lenguaje inclusivo”. Me cuesta mucho y me hace mal a la vista. Ojala pudiera retroceder el tiempo para recuperar la hora que perdi leyendo esta estupidez.

Maxi

04/11/2018

Maxi

La evidencia que sostiene que las lenguas neutras de países machistas, son en realidad machistas, las veo muy flojas.
¿Habrá algo más para justificar un poco mas fuertemente ese punto?

Antonio

03/11/2018

Antonio

Hola, cual es el origen del “lenguaje inclusivo” o quien lo diseñó?
saludos.

Juan Pujovich

03/11/2018

Juan Pujovich

Es muy lúcido el artículo, interesante, ameno y muy esclarecedor.
Yo soy actor, y me encantaría tomar éste artículo para hacer un monólogo, aprovechando el formato de mi experiencia previa (con otros contenidos) en que un personaje del Siglo XIX ofrece una conferencia a jóvenes y adultes del Siglo XXI
¿Podría contar con la autorización de los autores, para emprender esa tarea teatral?

Laura

19/10/2018

Laura

Creo que la acción va más allá de la palabra, no veo la necesidad de modificar el idioma porque siento que en vez de “inlcuir” en la intensión misma de la palabra estamos “desincluyendo”… Sostengo que inclusión es otra cosa y está visto que por que se hable castellano “inclusivo” o árabe, esa inclusión no está dada. A las palabras se las lleva el viento.

Miguel Corredor

06/10/2018

Miguel Corredor

Holaa, sólo vengo porque les queria agradecer por este texto que publicaron que me sirvió demasiado para usarlo de argumento para mi profe de castellano respecto al lenguaje no sexista.
Obviamente lo referencie, hice mis agradecimientos y lo hice explicitamente (dandoles a elles su respectivo crédito bien merecido) y he logrado cambios positivos.
Del texto saqué varías cosas, así que gracias a ustedes, he logrado cambíos positivos de apoyo al lenguaje no sexista.
Reitero, que los referencie explicitamente y les di su respectivo agradecimiento, si no que agregué otras cosas de que me había informado previamente y demás.
¡¡Son les mejores!! ¡¡Han logrado cambioss!! ❤❤

Giuliana

01/10/2018

Giuliana

Excelente nota, con altura, hunor y mucha consulta de fuentes. Da placer leer un texto de este estilo que argumenta desde el estudio real de las causas y consecuencias y pretende explicar claramente los motivos, en lugar de intentar imponerlos desde una denuncia infundada. Creo que este tipo de notas ayudan a quienes -como Juan Cruz Balian- intuimos por donde viene la cosa, pero desconocemos los argumentos para apoyarlo abiertamente. Felicitaciones!

MiliGala

28/09/2018

MiliGala

es una cortina de humo, nos mantienen distraidos con un grupo de personas que se sienten oprimidas por una letra y se tapan con esto cosas impotantes. Este lenguaje lo crearon un grupo de chetas burguesas aburridas y no es casualidad, esto está financiado por gente a la que les interesa tenernos divididos y entretenidos en estupideces de este estilo. Cuando este tema pase de moda va a surgir otra pavada para seguir aborregandonos

Daniel

24/09/2018

Daniel

Estoy pensando si tiene sentido escribir una nota en lenguaje inclusivo haciéndose el pseudo progre?
Si van a hacerse los snobs, al menos demuestren compromiso con la causa y sosténganlo en tiempo.

Alex Gormaz Matamala

21/09/2018

Alex Gormaz Matamala

Interesante artículo, aunque en ningún momento explica de qué forma el reemplazar “ellos” por “elles/ellxs/[email protected]” beneficiaría a visibilizar más a las mujeres, siendo que en el mismo texto mencionan que también en el idioma inglés (donde para todos los casos anteriores se usa sólo “they”) existen percepciones sesgadas de género.
Demás está decir que también en los países de habla inglesa las mujeres ganan menos, sufren acoso y son víctimas de violencia al igual que en nuestro mundo hispanoparlante. Conclusión: reemplazar letras no soluciona el problema, ni ayuda a solucionarlo. Termina siendo simplemente un gasto de energía inútil: podemos todes terminar hablando sobre elles y bla bla bla, pero los problemas derivados del machismo seguirán existiendo.

Paula

18/09/2018

Paula

Gracias, gracias, gracias. Este artículo es necesario. Es de lo más claro y fundamentado que leí sobre la cuestión del lenguaje inclusivo.
Un abrazo.

Gelou Kity

16/09/2018

Gelou Kity

“Los españoles que llegaron a América durante la Conquista” está mal escrito, se dice: “Los Españoles que invadieron América”.

Xavier

16/09/2018

Xavier

La variante de cambiar letras por ‘e’ y ‘x’ podría llamarse también lenguaje excluyente. Me parece inclusivo en la intención, pero excluyente en la aplicación. ‘Incluye’ porque busca no hacer distinción de géneros. Pero ‘excluye’ porque para lograr eso crea una variante completamente nueva del idioma. No cambia en nada ni corrige los problemas de la opción original, sino que agrega una excepción.

Considero que el objetivo es inclusivo, pero la solución es excluyente. Para que la solución fuera también inclusiva, creo que no hay que cambiar la sintaxis del idioma, sino la semántica.

A esta versión original:
los chicos: varias personas solo varones o varones y mujeres
las chicas: varias personas solo mujeres

Se la deja tal cual y se agrega una excepción:
los chicos: varias personas solo varones o varones y mujeres
las chicas: varias personas solo mujeres
les chiques: varias personas sin importar si varones, mujeres, u otros

Cuando se podría resolver mas fácil:
los chicos: varias personas sin importar si varones, mujeres, u otros
las chicas: varias personas sin importar si varones, mujeres, u otros

Yendo un poco mas lejos, quitándole el género también a los artículos se puede lograr igualmente hacer ruido con la siguiente combinación:
los chicos = las chicas = los chicas = las chicos.

Para hacerlo realmente inclusivo opino que hay que quitar completamente el género a las palabras, no agregar una variante que explícitamente quita el genero.

Érika Maldonado

15/09/2018

Érika Maldonado

Excelente texto, con un hilo argumentativo claro y con evidencias pertinentes. Me es de gran utilidad porque mi tema de trabajo actual se refiere al lenguaje incluyente en los textos legales como medio de cambio social. Mil gracias por compartir.

Odiseo de Ítaca

12/09/2018

Odiseo de Ítaca

No tiene sentido la (e) como neutro. Porque en el idioma castellano es masculino. En lugar de (e), la letra «u» es más cabal para usar como neutro, porque es propiamente neutru por naturaleza.

En relación con la (e) tenemos que disentir con los defensores del lenguaje inclusivo porque créen que la (e) es menos violento, y se hacen bolas solos, si a eso se añade una (e), al expresar una palabra en determinada situación según sea el contexto, no sale, no da resultado porque suena redundante.

EL ANTÍDOTO MÁS SIMPLE Y PERFECTO CONTRA EL LENGUAJE INCLUSIVO.

Hispanohablantes que defendemos la pureza del colosal idioma castellano.

He aquí una transcripción tomada de GRAMÁTICA DE LA LENGUA ISPAN.

Hagamos esto en memoria del castellano.

En GRAMÁTICA DE LA LENGUA ISPAN no cabe el uso de tales signos para referirse al género neutro: «x» (amigxs). Ni «@» (niñ@s). Ni «e» (todes). Ni peor aún «*» (tod*s).
Ni cualquiera de las siguientes formas incluyentes como «lenguaje inclusivo genérico»: la ciudadanía, personas adultas mayores. Menos el llamado «colectivo impersonal»: el estudiantado, el profesorado. Ni desdoblar términos en «os, as»: todos y todas, niños y niñas. Ni paréntesis «(a) (s)»: querido (a) (s), amigo (a) (s). Ni barra «/»: los / las pianistas, tutor/a. Tampoco el «seudoneutral»: las personas interesadas, las personas indígenas. Nada de «asexualización gramatical». Peor aún «no binario». Jamás cualquier inclusión de artículos seudoneutrales extranjeros (the, hen… .), etc., etc., etc.

En el idioma castellano la mayoría de las palabras se identifican del siguiente modo:

1. Todas las palabras que terminan en «e, o» suenan masculinos.
2. Todas las palabras que terminan en «u, m.» suenan neutros.
3. Todas las palabras que terminan en «i, a» suenan femeninas.

El patrón general que designa el género gramatical es:

1.- Masculino.- Todos los machos del reino animal, y una minoría de objetos o cosas con formas masculino (cuchillo, cincel, borrador… etc.)
2.- Umsei.- Todos los del reino vegetal, Andrógino primigenio, elementos de la naturaleza (tierra, agua, aire, fuego, éter), la pareja (únicamente para designar a los del reino animal) y la mayoría de las cosas u objetos creados con formas u ofician de masculino femenina en uno a la vez (hacha, llave, martillo… etc.).
3.- Femenina.- Todas las hembras del reino animal, y una minoría de objetos o cosas con formas femenina (copa, guitarra, casa… etc.).

Empero en ispan, los sustantivos, los pronombres, los artículos y los adjetivos tienen los tres géneros en función como «masculino, umsei y femenina» únicamente; y tiene que haber una concordancia entre los elementos de la oración. Si usamos un artículo masculino, el sustantivo masculino y el adjetivo que lo va a modificar va a ser masculino. Lo mismo pasa si lo hacemos en umsei o en femenina.

1.- El niño es rubio. (Describe a un niño únicamente).
2.- Lu niñu son rubiu. (Describe a una pareja; es decir: al niño y a la niña en uno a la vez).
3.- La niña es rubia. (Describe a una niña únicamente).

Los verbos y adverbios no tienen género y número gramatical.

¿LES CUESTA MUCHO USAR EL GÉNERO NEUTRO? ¡Es fácil, es cuestión de acostumbrarnos y nada más! ¡Eso sí, sin prejuicios de arcaismos ni nada por el estilo!

No digamos (todos y todas) cuando se refieran a un grupo mixto de hombres y mujeres. Digamos simplemente en única palabra «todus» en lugar de decir (todos y todas).

Este sencillo precepto debe seguir el idioma español con los tres géneros gramaticales «masculino, umsei y femenina» únicamente. Ni más ni menos. ¡Así de simple y perfecto!

Alejandro Nasif Salum

09/09/2018

Alejandro Nasif Salum

Un comentario sobre el islandés. Si bien es cierto que se trata de una de las lenguas más conservadoras (sin duda la más conservadora de las lenguas germánicas), posee una característica interesante en relación al género.

Existen tres géneros en islandés —masculino, femenino y neutro— y dos números —singular y plural—, que se combinan de las seis maneras posibles (a diferencia del alemán, donde existe un único género en plural). Cuando se trata de grupos de personas o individuos con un género «natural» (y toda comilla es poca aquí), el género masculino se usa para grupos exclusivamente de seres de género masculino, el femenino para grupos de seres de género femenino y para grupos mixtos se utiliza el neutro. Por ejemplo:

– Þeir tala íslensku. (Ellos hablan islandés).
– Þær tala íslensku. (Ellas hablan islandés).
– Þau tala íslensku. (Ellos y ellas [o “él y ella”, “él y ellas”, etc] hablan islandés).

Desde ya, ninguna tendencia puede deducirse de esto, pero queda claro que si bien el islandés es una lengua “conservadora”, en materia de género no invisibiliza a nadie.

Odiseo de Ítaca

08/09/2018

Odiseo de Ítaca

No tiene sentido la (e) como neutro. Porque en el idioma castellano es masculino. En lugar de (e), la letra «u» es más cabal para usar como neutro, porque es propiamente neutru por naturaleza.

En relación con la (e) tengo que disentir con los defensores del lenguaje inclusivo porque créen que la (e) es menos violento, y se hacen bolas solos, si a eso se añade una (e), al expresar una palabra en determinada situación según sea el contexto, no sale, no da resultado porque suena redundante.

EL ANTÍDOTO MÁS SIMPLE Y PERFECTO CONTRA EL LENGUAJE INCLUSIVO.

Hispanohablantes que defendemos la pureza del colosal idioma castellano.

He aquí una transcripción tomada de GRAMÁTICA DE LA LENGUA ISPAN.

Hagamos esto en memoria del castellano.

En GRAMÁTICA DE LA LENGUA ISPAN no cabe el uso de tales signos para referirse al género neutro: «x» (amigxs). Ni «@» (niñ@s). Ni «e» (todes). Ni peor aún «*» (tod*s).
Ni cualquiera de las siguientes formas incluyentes como «lenguaje inclusivo genérico»: la ciudadanía, personas adultas mayores. Menos el llamado «colectivo impersonal»: el estudiantado, el profesorado. Ni desdoblar términos en «os, as»: todos y todas, niños y niñas. Ni paréntesis «(a) (s)»: querido (a) (s), amigo (a) (s). Ni barra «/»: los / las pianistas, tutor/a. Tampoco el «seudoneutral»: las personas interesadas, las personas indígenas. Nada de «asexualización gramatical». Peor aún «no binario». Jamás cualquier inclusión de artículos seudoneutrales extranjeros (the, hen… .), etc., etc., etc.

En el idioma castellano la mayoría de las palabras se identifican del siguiente modo:

1. Todas las palabras que terminan en «e, o» suenan masculinos.
2. Todas las palabras que terminan en «u, m.» suenan neutros.
3. Todas las palabras que terminan en «i, a» suenan femeninas.

El patrón general que designa el género gramatical es:

1.- Masculino.- Todos los machos del reino animal, y una minoría de objetos o cosas con formas masculino (cuchillo, cincel, borrador… etc.)
2.- Umsei.- Todos los del reino vegetal, Andrógino primigenio, elementos de la naturaleza (tierra, agua, aire, fuego, éter), la pareja (únicamente para designar a los del reino animal) y la mayoría de las cosas u objetos creados con formas u ofician de masculino femenina en uno a la vez (hacha, llave, martillo… etc.).
3.- Femenina.- Todas las hembras del reino animal, y una minoría de objetos o cosas con formas femenina (copa, guitarra, casa… etc.).

Empero en ispan, los sustantivos, los pronombres, los artículos y los adjetivos tienen los tres géneros en función como «masculino, umsei y femenina» únicamente; y tiene que haber una concordancia entre los elementos de la oración. Si usamos un artículo masculino, el sustantivo masculino y el adjetivo que lo va a modificar va a ser masculino. Lo mismo pasa si lo hacemos en umsei o en femenina.

1.- El niño es rubio. (Describe a un niño únicamente).
2.- Lu niñu son rubiu. (Describe a una pareja; es decir: al niño y a la niña en uno a la vez).
3.- La niña es rubia. (Describe a una niña únicamente).

Los verbos y adverbios no tienen género y número gramatical.

¿LES CUESTA MUCHO USAR EL GÉNERO NEUTRO? ¡Es fácil, es cuestión de acostumbrarnos y nada más! ¡Eso sí, sin prejuicios de arcaismos ni nada por el estilo!

No digamos (todos y todas) cuando se refieran a un grupo mixto de hombres y mujeres. Digamos simplemente en única palabra «todus» en lugar de decir (todos y todas).

Este sencillo precepto debe seguir el idioma español con los tres géneros gramaticales «masculino, umsei y femenina» únicamente. Ni más ni menos. ¡Así de simple y perfecto!

He aquí una descripción del patrón original sobre «DEFINICIÓN SÍNTESIS DEL GÉNERO Y NÚMERO GRAMATICAL» tomada de GRAMÁTICA DE LA LENGUA ISPAN.

DEFINISIÓN SÍNTESIS DEL GENUS I SÍMERO GRAMATICAL
G E N U S:

1.- Masculino
2.- Umsei
3.- Femenina

S Í M E R O

Singular
1.- e, o.
2.- u, m.
3.- a, i.

Plural
1, 2 i 3.- s.

GENUS I SÍMERO GRAMATICAL DEL SUSTANTIBU

G E N U S:

1.- Masculino
2.- Umsei
3.- Femenina

S Í M E R O:

Singular
1.- Niño
2.- Niñu
3.- Niña

Plural
1.- Niños
2.- Niñus
3.- Niñas

GENUS I SÍMERO GRAMATICAL DEL ADJETIBU

G E N U S:

1.- Masculino
2.- Umsei
3.- Femenina

S Í M E R O:

Singular
1.- Bonito
2.- Bonitu
3.- Bonita

Plural
1.- Bonitos
2.- Bonitus
3.- Bonitas

Tincho

08/09/2018

Tincho

Esa elocuencia trucha no te la robo ameo

El lenguaje inclusivo (que excluye mas de lo que incluye) es una herramienta más del set de herramientas de manipulación para meter pendejada a algun partido de izquierda (lo cual es ridiculo, porque todos sabemos que quienes practican “politica” acá son gente que aspira al poder y le chupan un huevo los ideales)

Muy lindas tus palabras y pareciera que queres sonar razonable, pero ya vengo viendo mucha de esta mierda hace años, importada de EEUU. Ya no engañan a nadie, bah, a nadie que haya vivido unos años más que ustedes.

Ivan

07/09/2018

Ivan

No puedo decir que no le pusieron ganas al articulo.

Los lenguajes cambian con el tiempo, es cierto, pero me gusta pensar que no solo cambian, sino que evolucionan al mejor estilo darwiniano, es decir, en el lenguaje se agregan las palabras que se comprueban mas utilices. Las palabras que satisfacen una la necesidad de ayudar expresar una idea y comunicarla para que el receptor del mensaje entienda. Para simplificarlo, las palabras son “herramientas” de comunicación, si yo creo una herramienta útil es normal que la gente la use y se popularice (como un martillo), pero si yo creo una herramienta que no es buena en nada y solo complica el trabajo, nadie la va a usar… El “lenguaje inclusivo” no es una herramienta que ayude en nada, por ej: No hay una correlación (mucho menos una causalidad) en entre que se use mas seguido la palabra “ingeniera” que “ingeniero” para que una mujer o un hombre estudie ingeniería. Un “lenguaje inclusivo” no hace una sociedad mas inclusiva, si alguien me dice: “se recibieron 50 ingenieros civiles este año en la UTN” no asumo que son todo hombres, y estoy seguro que la abrumadora mayoria lo interpretaria de la misma forma. Si el titulo fuera “se recibieron 50 ingenierEs civiles este año en la UTN” no me transmite nada nuevo, voy a pensar exactamente lo mismo, pero va a complicar la lectura del receptor del mensaje y la escritura para quien lo redacta, sin proporcionar ningún beneficio… es decir, es una mala herramienta que entorpece la transmisión un mensaje, por eso la gente no lo adopta naturalmente…

Por otro lado, lo que sí veo que se trata de hacer es adosar una ideología politica con el lenguaje, por ej: si una persona “A” usa “lenguaje inclusivo” teóricamente está “incluyendo” a todos los generos cuando habla, y una persona “B” no lo usa, entonces la persona B está en forma sexista “excluyendo” a algún genero en particular. Esto es una falacia, pero es usado como retorica politica para trata de demostrar una especie de superioridad moral del sujeto A (inclusivo) y el sujeto B (sexista). Cuando el “lenguaje inclusivo” es usado con fines politicos su objetivo no es unir, sino todo lo contrario: dividir… “yo uso lenguaje inclusivo, vos no, por lo tanto vos sos un opresor, por lo tanto yo tengo automáticamente la razón…” (otra falacia…)

Recapitulando mi opinión al respecto:
– El “lenguaje inclusivo” NO es una buena herramienta en el lenguaje, ya que no aporta nada significativo al mismo, por el contrario, solo complica la emición y la recepción de un mensaje.
– El uso politico del “lenguaje inclusivo” solo fomenta la división social, y representa tierra fértil para aquellos especuladores políticos que pretenden ganar popularidad en ciertos sectores de la sociedad utilizándolo. Por ej: No importa que tan autoritarias sean las ideas de alguien, si las plantea con “lenguaje inclusivo” da a entender en su discurso busca la “inclusividad”.

Que se implemente o no en el futuro, para mi, solo depende de que lo impongan por la fuerza, es decir, como no es un practico y la sociedad no lo adopta por voluntad propia es posible que se trate de forzar por diferentes métodos. Ej: Agregarlo en libros educativos, obligando que los docentes lo utilicen con sus alumnos, popularizándolo en los medios de comunicación, y segregando socialmente a quienes no lo implementen, al catalogarlos de sexistas u alguna otro adjetivo despectivo.

Saludos

LUCIANA CARLA MANFREDI

07/09/2018

LUCIANA CARLA MANFREDI

Excelente trabajo. Me gustó la demostración empírica de cómo el lenguaje influye en la forma de percibir las cosas. Es una buena forma de argumentación cuando discutimos estos temas. Gracias por compartir sus apreciaciones y análisis.

Aldo

06/09/2018

Aldo

Me sacó lágrimas este artículo. A veces no notamos el agua que nos rodea y leer algo tan bien escrito que nos hace percibirla, emociona.
Felicitaciones a los autores.

Mercedes

06/09/2018

Mercedes

Muy bueno el artículo. Hace meses empecé mi tesis de maestría y desde que empecé me debato en si me la aceptarán si utilizo lenguaje inclusivo. Mi intuición es que no. Lo más cercano que vi fue un paper en el que había una aclaración al principio diciendo que si bien usaban el masculino se referían a todes, pero el uso de masculino hacía más fácil la lectura, bla bla (imagino ahí una puja entre las autoras y el instituto desde el cual publicaban)
¿Saben de tesis, papers y documentos académicos que estén escritos con lenguaje inclusivo? ¿Es una práctica que empieza a verse en el ámbito académico? ¿O todavía no?

Veto

06/09/2018

Veto

Hola, me parece interesante el tema. Pero para ser congruente debió haber sido escrito completamente en E.
Si no lo usan quienes lo pregonan, de que manera van a hacer que los que defendemos la lengua natural lo veamos como algo funcional?

Sabrina

03/09/2018

Sabrina

Hola. Llegué a este artículo por efusivo intercambio en un grupo vecinal en facebook y alguien compartió tu enlace. Siendo una persona a pie…se me dificultó la lectura. Quedé impactada. Lo que no se nombra se hace invisible. Las convenciones cambian y se renuevan… Los jinetes del Espasa calpe lo superaran. Ojalá pueda leer algún otro artículo acorde a los simples mortales.

Sergio

31/08/2018

Sergio

Excelente y complejo. Gran trabajo de citas y lindo entramado para entender mejor. Gracias!

Renzo

31/08/2018

Renzo

Hola, lo planteado me pareció más pertinente y acertado de lo que esperaba (excepto los temas que se mencionan en la conclusión, que tienen que ver con otras cuestiones en la agenda del Feminismo y con las que no estoy necesariamente de acuerdo).
Me considero una persona conservadora en cuanto al idioma, porque me parece que, si bien no se puede caer en la necedad de pensar que no cambia, es necesario que los cambios se produzcan gradual y naturalmente, veremos qué pasa con el lenguaje inclusivo.

P.D: no quiero ser “criticón”, pero ¿”lectores” no debería quedar así? la forma femenina es “lectora”, no “lectara”, la O no determina el género de esa palabra.

Greta

27/08/2018

Greta

HOLA GATTITES!!! aca donde dice “a menudo se verifica mayor inequidad de género que en otros países” no debería ser menor inequidad? se me trabó el cerebro.

Fernando

24/08/2018

Fernando

¡Hola!

He realizado una nota describiendo un poco mi opinión sobre el lenguaje inclusivo para la cual he tomado como referencia este artículo ya que me pareció muy interesante, acá les dejo el enlace por si quieren echarle una mirada https://www.facebook.com/notes/fernando-a-rodríguez-díaz/lenguaje-inclusivo/10156068139756973/

Y bueno dejando claro, por si les interesa, que solo pretendo un sano debate de ideas

Saludos, que estén muy bien

Bernarda

22/08/2018

Bernarda

El sexo de los Ángeles. La evolución del lenguaje es un hecho innegable pero no se hace a base de edictos ni leyes ad-hoc para hechos o corrientes ideológicas coyunturales. Paralelamente, el colectivo LGTB ( ahora LGTBQ) tiene propuesto el pronombre “elle” y los morfemas en “e” para visibilizar a los géneros no binarios, que no neutros. Deberían ustedes hacer un congreso conjunto entre todas las partes reivindicativas existentes para fijar la apropiación y significación de tan exquisita letra puesto que el establecimiento de la letra “e” como género neutro derivará en una denuncia por invisibilización de los nuevos géneros y de los que que han venir que no se verán representados por la inefable letra “e” y que precisarán de una formula expresa que los haga visibles sin que estén englobados en un género neutro que los entierra en tierra de nadie . ¿No sería lícita su reivindicación? Como ven, las cojeras son muchas y crecientes. Me temo que se están solapando y que el lío formado por cuestiones ideológicas se está atomizando creando una nueva edición de las discusiones bizantinas.
No equivoquen la diana, el español, (que no “castellano”que fue el dialecto inicial del que prosperó la lengua española) es una de las lenguas más inclusivas existentes. Existe una forma de uso como lenguaje sexista que es perfectamente discutible y susceptible de enmienda. Esa es la deuda de corrección y la tarea educativa que tiene un traslado positivo e inclusivo. Ahí es donde está la diana. Los morfemas no van a cambiar mi pensamiento ni mi sinápsis neuronal va a encontrar nuevos cauces y conexiones gracias a la letra “E”.
Más bien, polarización creciente entre antagonistas necesarios.
Y yo no quiero ser antagonista de nadie.

Fran

16/08/2018

Fran

Me resulta sumamente contributivo y completo el ensayo! Muchas gracias por compartirlo; ha sido revelador incluso para mí, que soy un defensor del lenguaje inclusivo. Sí me gustaría preguntarles, aprovechando que he visto se toman el tiempo de dialogar e intercambiar opiniones con quienes postean al respecto, el por qué de la decisión de no interpelar -o, cuando menos, mencionar- que los adjetivos sobre los que se infieren los resultados del estudio de Lera Boroditskyexpuestos bajo el apartado “Si, se puede” resultan partir de otros pre-supuestos absolutamente estereotípicos y, no necesariamente, igualmente instaurados en todas las culturas. Claro que no dejo de pensar que “no repararía en las aguas en las que nado si no me exponen consciente y traen a presente el cuestionamiento sobre las aguas en las que nadamos…” pero no me parece un punto a menor a dejar pasar y no tener en cuenta en una nota como esta donde, precisamente, se cuestionan e interpelan este tipo de cosas. Me resulta hasta un tanto caprichoso utilizar “valores” o nominativos de lo que se cuestiona como justificativos de una clara toma de posición ideológica que se plantea en contra, a pesar de reflexionar en un final abierto.

Nacho

15/08/2018

Nacho

Muy buena nota! Pensaba que más allá del sesgo machista de la lengua, lo que hace “invisible” la dominación (sea del tipo que fuere) es admitir lo existente como lo único posible. Quienes se animan a más, muestran descontento y aspiran a un cambio concreto del statu quo, de a poco empiezan a ver los hilos del poder. Bienvenida la subversión del lenguaje para empezar a transitar ese camino.

Irene

12/08/2018

Irene

Creo que finalmente, como sucede siempre por el dinamismo propio de la lengua, que estas nuevas formas se incorporarán o no al lenguaje a partir del uso de los hablantes. Podemos pensar que, en caso de incorporarse y “naturalizarse”, perderían su carácter disruptivo.
Tu texto fluye y las “e” no impiden ni traban la lectura porque (y perdon por la mirada normativa) están bien usadas!!
El problema es cuando las chicas (estoy en un grupo de whatsapp de un colectivo de mujeres) le ponen “e” a todo!!!! Incluso a los pronombres objetivos (“le di el libro a Juana”, por ej, se transformó en “se le di”, jaja…).

Yamila

10/08/2018

Yamila

El articulo es muy interesante. Pero de todas formas sigo pensando que es mas útil utilizar el masculino para referirnos a todos. Mientras leia, cuando aparecia algo escrito con lenguaje inclusivo, mi cabeza automáticamente lo corregia, o a veces no lo entendia y tenia que leerlo dos veces, por ejemplo: “les dominades” me re costó.

Cambiando de tema, ayer estaba hablando con una amiga, y me surgió la duda, porque son feministas y no feministes? porque hasta donde entiendo, el lenguaje inclusivo se aplica a sustantivos, no? y se aplica a adjetivos también?

Luís

07/08/2018

Luís

Tonterías. Innecesario y tonto esfuerzo. Género gramatical y sexo biológico son cosas diferentes y no tiene sentido buscarle pelo blanco al gato negro. Si toca escribir ingenieros e ingenieras, biólogos y biólogas, abogados o abogadas para “aumentar el interés de las niñas en formarse en estas profesiones”, también tocará decir asesinos y asesinas, corruptos y corruptas, secuestradores y secuestradoras…¿No se imaginan las “graves consecuencias ” que puede traer el incentivar el interés de las niñas por estas “ocupaciones”o características? (si responden que no hay consecuencias graves, entonces estamos de acuerdo: se exagera la influencia del lenguaje sobre la vida, en toda esa perorata del lenguaje ‘inclusivo’) Nótese que omito el enorme gasto de tinta y tiempo y la ruptura del ritmo natural del lenguaje. Y eso que evitamos los ridículos ingeniere, abogade, biologue…

Dejo por aquí unas sugerencias “inclusivistas” de la traducción o modificación de los títulos de algunas obras:

“Los y las miserables” de Víctor Hugo.
“El mono desnudo y la mona desnuda” de Desmond Morris (¿Les mones desnudes? :D :D )
“El hombre mediocre y la mujer mediocre” de José Ingenieros (¿El hombre y la mujer mediocres? :D )
“El papel del trabajo en la transformación del mono en hombre y de la mona en mujer” de Friedrich Engels. (¿Del mono y la mona en ser humano? ¿del mone en persona? ¿persone? :D :D )
Y que tal será revisitar a Neruda con “lenguaje inclusivo”?

“El hombre y la mujer tierra fueron vasijas párpados…”
Ya, paremos esta estupidez ;)

aaassss

07/08/2018

aaassss

Esto lo encuentro muy parecido al Newspeak que imperaba en Oceanía en el libro 1984.Se acerca bastante a una definición de totalitarismo y fascismo.

El gaka

07/08/2018

El gaka

El próximo 24 de Marzo deberían cerrar el acto diciendo “Por los 30.000 compañeres detenides-desaparecides, PRESENTES.” No se debe asumir el genero de los desaparecides no?

Marcos

06/08/2018

Marcos

Le Argentine? La diferencia entre los Estados Unidos y la Argentina se debe a una cuestion de genero?

DAni

04/08/2018

DAni

Chicos gracias por esta maravilla de articulo!, tanta gente necesita leerla…
Los dejo que abri 123 pestañas con todos los estudios mencionados, aguante ustedes, sigo leyendo

Jorge

02/08/2018

Jorge

Fíjanse si pueden convertir esta oración a lenguaje inclusivo:
“Yo la/lo/las/los amo” a ver como hacen :P

Jorge

02/08/2018

Jorge

Eso ya está propuesto, y es así como decís vos; hay un PDF dando vueltas que aclara esos cambios por cuestiones fonéticas (en otros idiomas pasa exactamente lo mismo).
(Aclaración: estoy totalmente en contra de este “””””lenguaje”””””)

Lara

02/08/2018

Lara

Muy buena la nota. Hablando con compañeros quisimos usar el lenguaje inclusivo en una charla para ver como nos manejábamos con él. No solo que se nos hizo más que difícil sino que encontramos casos donde no pudimos resolverlos. Por ejemplo la palabra “chicos”. Probamos con chices pero según varios sonaba a un grupo de “chizitos”, por ese motivo varios propusieron “chiques”. En casos así donde la fonética cambia drásticamente por el uso de la E, ¿Qué se propone?

Xavi Korta

29/07/2018

Xavi Korta

He leído el artículo.
Yo personalmente estoy en contra del lenguaje inclusivo. Me parece que es una moda pasajera que ha surgido a raíz de la ola de feminismo, y que se creen que por hacer eso va a cambiar algo. El lenguaje se ha convertido en un tema político, y cuando se politiza todo, mal vamos.
No me parece que el hecho de cambiar el lenguaje y usar una “e” sea digno de admiración. No sé mucho de lingüística, pero he investigado diferentes fuentes.
Sobre la bibliografía que se expone en el artículo, suscribo lo que otro autor ha dicho arriba que más bien parecen datos sacados para justificar una posición. Por otro lado las fuentes que yo he consultado son casi todas de académicos y artículos sobre lingüística, que me parece es el campo más apropiado para tratar este asunto, no tanto la sociología.
Debo de ser uno de los pocos que apoya la RAE; aunque he visto muchos comentarios tachándola de politizada, arcaica y machista, me parece que a diferencia de la clase política, la RAE ofrece perspectivas sobre el lenguaje desde el punto de vista académico propiamente de la lengua. Y a algunas personas que les acusan de machistas deberían saber que incluso las mujeres de la RAE se oponen al lenguaje inclusivo.

Dicho esto, si el problema se trata de que el lenguaje “invisbiliza” a las mujeres o a cualquier otro colectivo, cambiar la lengua no va cambiar nada. Lo que hay que cambiar es la educación de las personas. Hay que explicar no sólo que el plural masculino es el inclusivo de ambos sexos, sino también por qué esto es así, porque históricamente así ha evolucionado. En otras lenguas usan el femenino como plural y no armar tanto alboroto. ¿O acaso en otros países con lenguas que no designan géneros son totalmente igualitarias?
Ésa es otra, explicar la diferencia entre género y sexo.

Por lo tanto, aunque agradezco ver otros puntos de vista, creo que este tema se debería tratar desde el punto de vista más académico, a través de la RAE y los filólogos investigadores. Opinar está muy bien, pero cuando no estoy seguro de algo, procuro consultar con los expertos en ese tema. Y no quiero parecer parcial, de hecho animo a todo el mundo a que lo comprueben, pero si bien hay algunos casos en los que se defiende el lenguaje inclusivo, la mayor parte de la comunidad académica no está de acuerdo con esas medidas.

Yo no voy a decirle la gente lo que tiene que hacer, pero si tienen que buscar referentes, preferiría que fuesen a fuentes más sólidas. Luego pasa que la gente habla muy inclusiva pero desprecian y abandonan la escuela sin aprender nada, y todo lo aprenden a través de Twitter.

En internet y redes sociales la gente que haga lo que quieran como siempre, pero a mí no se me verá jamás usando lenguaje inclusivo, que de tanta hipersensibilidad la próxima vez habrá que cambiar hasta la forma de caminar para no ofender al prójimo con mi expresión de “altanería”.

Buenas noches a todos.

Alan Liftenegger

27/07/2018

Alan Liftenegger

Sol y Juan, me parecen dos revolucionarios del teclado. Mi ánimo no es ofenderlos. Mi ánimo es primero dar mi opinión y segundo construir una crítica que les ayude a darse cuente de: a) No hay bases científicas firmes o culturales para aseverar que el “lenguaje inclusivo” logre que las personas sean más inclusivas, ni siquiera que sean más reflexivas en relación a cuestiones de género, como sí lo son los debates del matrimonio igualitario, ley de aborto o igualdad de salario. b) No puede ser que ya estén dictando reglas de que palabras van o no van con una “e”. c) hablan de inclusión, pero a mi criterio, resulta bien claro que este “lenguaje inclusivo” resulta de lo más elitista y segregativo, no proviene de un proceso “bottom – up”, sino todo lo contrario. El lenguaje, que es una construcción social, no puede ser acuñado por unos pocos y de esta forma autodenominarse “inclusivos”. Perdonen mi critica negativa, pero inclusión es darla una oportunidad de participación activa en la sociedad a un adicto al paco o a un preso por homicidio o a alguien que no termino ni la primaria. Ojalá la moda de la “e” se pase rápido sin penas ni glorias y a los lectores no nos impongan nuevas palabras y nos pretendan machistas por no incorporar las ocurrencias de algunos pocos.
Saludes

hernan

24/07/2018

hernan

Muy interesante la nota y muy relevante. Debo confesar que cuando surgió toda la discusión más reciente sobre les generes, me sonaba a un cuento de Leo Masliah de cuyo nombre no puedo acordarme. Pero después se me pasó.

En lo personal, lo que mas se me dificulta es no tanto el uso de la e, la @ o la x, o su lectura, sino la definición de cuándo corresponde y cuándo no. Cuándo se trata de un sustantivo o adjetivo “sexuado” y cuando no. Como que no está del todo clara esa definición, ese corte y quién lo decide. Y suena como un esfuerzo un tanto afectado, tratar de pensar y analizar cada palabra antes de decirla-escribirla, esfuerzo al cual el cerebro naturalmente se resiste por una sencilla razón:

-al cerebro le encanta tomar atajos, y la conciencia le cede el volante a los sistemas autonomos cada vez que puede (el libro y podcast The Hidden Brain de Shanktar Vedantam tiene muchos ejemplos de esto).

Y si a algunos se les dificulta masticar chicle y bajar una escalera en simultáneo, ni hablar de analizar el género de las palabras a medida que se las dice, y mantener un hilo razonable de pensamiento (aunque -siendo justos-hay demasiada gente que no precisa el obstáculo del lenguaje inclusivo para carecer de todo hilo conductor en sus discursos).

Por otra parte, pienso que así como el lenguaje es fluido y orgánico, su evolución tampoco va a estar exenta de meandros, de idas y vueltas, y es importante que se ejerza la paciencia y la tolerancia en cuestiones de el cambio de usos y costumbres. Así como nuestros padres le siguen diciendo videocasetera al Blu-Ray, o siguen refiriéndose a los servicios de transporte urbano con el número que tenían en los años 60 (y los que hoy transitamos los 40s todavía nos sentimos algo incómodos a veces con el concepto de privacidad laxa de las redes sociales), todes nosotres vamos a tener que ser tolerantes entre nosotres mismes.

Por ejemplo, asumiendo por descarte que el uso de lenguaje inclusivo demuestra una voluntad inclusiva manifiesta, pero que el NO uso de ese lenguaje inclusivo -o su uso inconsistente- no demuestran NECESARIAMENTE su ausencia. Como para no pelearnos innecesariamente, vio…

Mariano

24/07/2018

Mariano

No tengo drama con la E, con la X me volvía loco. Aunque considero que esta nota es un claro ejemplo de porque a medida que la lengua se va transformando necesita de revisiones y estudio, porque al escribir de forma desregulada algo como “de le artiste”; ya no sabes si estas leyendo español, francés o un error de tipeo (tipeo es el ejemplo de una palabra inglesa castellanizada, totalmente aceptada por todes). ¿Cual es el problema de “del artista”? ¿Donde esta marcado el masculino o el femenino en este caso? Y hay miles de ejemplos similares en la lengua española. En Argentina, por ejemplo, tuvimos 8 años de “La Predisenta”, cuando presidente funciona perfectamente para ambos sexos y cualquier genero, solo hace falta cambiar el determinante del articulo donde se puede incluir cualquier genero, mas allá del sexo binario, usando “le”, “la” o “el”. Eso sin hablar de todas las formas neutrales femeninas.

Pablo

22/07/2018

Pablo

Como las pantallas me afectan la vista, uso las app que me leen los textos… escuchar un texto escrito con la e es un bajón, aunque con la letra x es insoportable.

Si cuando era un pibe se me ocurría decirle sirvienta a la empleada doméstica mi vieja me daba vuelta la cara de un tortazo!

El lenguaje inclusivo me alejó del feminismo. No soy el único!

Pedro

20/07/2018

Pedro

Me gustó la nota. Sirve para abrir la cabeza.
Una cuestión que se me plantea es cómo se puede revertir ese sesgo masculino en una palabra como “eminencia” que es femenina, sin embargo en aquél video que hacían el experimento de darle a la gente un ejemplo del padre que tenía un accidente con su hijo, donde el padre moría y el chico quedaba grave, lo atendía una eminencia de la medicina y la mayoría de la gente decía: “No puede ser, si el padre ya murió”. A pocos se le ocurría que una eminencia podía ser una mujer.

El Gato y La Caja